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Exitosa campaña contra quema de socas en Sinaloa

quema de socas

Una lucha solitaria gana adeptos en campaña para no quemar los rastrojos de maíz en más de 400 mil hectáreas de Sinaloa.

(TBN) Como solitario conservacionista Bernardo Castro mantiene campaña contra la quema de socas de maíz, que debieran estar encabezando autoridades de gobierno.

La quema de socas o de rastrojos después de la cosecha es una mala práctica que se enseñó cuando se trajo la “revolución verde” a Sinaloa en los años 70s.

Desde entonces nadie ha podido convencer a los agricultores que esa mala práctica empobrece los suelos y daña el ambiente.

El Ing. Bernardo Castro Medina perece ser la única voz en el desierto que ha tomado en serio ese tema. Como director de Eco Agro Guamúchil ha emprendido una campaña de años clamando para que no se quemen las socas.

quema de socasSe ha aliado con comerciantes y agricultores para financiar los costos y hacer ver a los agricultores los daños que ocasiona la mala práctica.

La quema de socas de maíz en Sinaloa tiene su cumbre más alta durante el mes de junio y hasta los primeros días de julio.

Anualmente se cultivan en Sinaloa más de 400 mil hectáreas de maíz blanco, colocándose como el principal productor de maíz en México.

La quema de los rastrojos de cosecha de maíz de Sinaloa supera cada año al total de hectáreas por incendios forestales que se registran en todo México.

Eso habla de la magnitud del problema ambiental, y a pesar de estar prohibido por ley, es una práctica que persiste ante el disimulo de autoridades.

Bernardo Castro ha insistido en señalar que, quemar los rastrojos es restarle vida al suelo; porque el calor del fuego genera una cocción que mata a las bacterias aeróbicas y vuelve más inertes los suelos.

En cambio, dice que dejar la hojarasca y los cañajotes propicia ir aumentando cada año el depósito de materia orgánica en la tierra para mayor fertilidad.

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Comenta que el siguiente paso para bajar costos de producción y enriquecer los suelos es iniciar las prácticas de labranza de conservación, con las que se evitan trabajos de laboreo y se incorpora totalmente la materia orgánica.

Considera que al dejar la materia orgánica en el suelo crece la fauna microbiana y las plantas obtienen beneficios.

Señala que la otra lucha que encabeza es lograr poner en la conciencia de agricultores el cambiar los métodos de fertilización química por sistemas de tipo orgánico y minerales de roca, más amigables con el ambiente.

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Juan Francisco Sotomayor

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