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Volvamos al Villa Juárez del principio…

Villa Juárez

El respeto y el amor al forastero hicieron grande a la comunidad. ¡Que vuelva la tranquilidad!.

Volver al Villa Juárez del principio… es el más grande deseo de Luciano Diarte Zazueta.

Un Campo Gobierno pacífico pide el único ejidatario fundador con vida.

“Pues tranquilidad como más antes, una tranquilidad, para que la gente viva agusto, no con la zozobra de que… no puede salir usted casi ni de día, pa afuera, del pueblo.

¿por qué?. A mí me gustaría aunque yo ya no esté… que la gente que va a quedar en todo esto, que viva tranquila, agusto… Es muy bonita la vida, muy bonita, yo no sé por qué se matan.”

Don Luciano Diarte Zazueta llegó a Campo Gobierno en 1945, expulsado de lo que hoy es la presa Sanalona. Vivía en El Tapacal. Ahora sólo hay agua y mojarras donde estuvo el pueblo.

“La presa Sanalona se comenzó el 44, el trabajo, y la inauguraron el 48, a nosotros nos trajeron aquí el 45. A todos los ejidatarios, El Tapacal, Cupías, Higueras de Sanalona, a los tres. Pero a nosotros nos trajeron el 45, desde entonces vivo yo aquí”.

A los evacuados de Sanalona les dieron terrenos a escoger, pero cubiertos de monte.

Así estaban la mayoría de los terrenos del Valle de Culiacán.

“Entonces llegó el jefe de los ingenieros y dijo, aquí estuvimos, aquí estuvimos, aquí, aquí y aquí, ¿a ver cuál les gustó?, veníamos 8 ejidatarios, entonces venía yo de metiche, no, jeje. Aaa… pues Campo Gobierno”.

Hoy el poblado tiene canales y abundante agua, pero al principio, por años no hubo agua, ni para beber. Solían ir a la ciudad de Culiacán o San Pedro por agua para beber.

“Desmontábamos un pedacito, entonces sembrábamos de temporal. Puro del agua, pues llovía y se acabó”.

Junto con la fundación de lo que hoy es Villa Juárez se vinieron los cultivos tomateros. Ya estaban ahí agricultores como Don Francisco Campaña en 1947, que sacaban sus cosechas de tomates en carretas.

Luego fueron llegando más agricultores de Culiacán, los griegos y muchos nuevos agricultores que se deslumbraron por el cultivo del tomate. Esto demandó de mucha mano de obra, viniendo jornaleros de los pueblos alteños de Sinaloa.

… y empezó la migración de jornaleros de Nayarit, Sonora, Durango y Chihuahua. “Y de ahí empezó a llegar gente de San Luis Potosí, aquí, pues. Empezó a crecer, a crecer, de Guerrero, Oaxaca…

¿por qué?, porque no hay otro estado que produzca alimentos de mejor calidad en todo México. No hay otro estado como Sinaloa. Búsquelo, búsquelo en toda la república…”

En Villa Juárez todos han sido migrantes, pero fueron los ejidatarios los que empezaron a recibir a los jornaleros.

“Convivir con la gente pues, por ejemplo, llegaba un forastero, hacía su casita, convivir con él y él convivir con nosotros, en igual de eeey tu por qué… no. Es un mexicano, es un cubano, hay que convivir con él, como convive él con sus hijos”.

Don Luciano Diarte Zazueta, está orgulloso de su maquinaria, fue el ejidatario más exitoso. Es el único ejidatario fundador que todavía vive. Pero vive con miedo.

“¿Cómo vivimos ahora?. Con el Jesús en la boca, tanta muerte, tanto malhechor que hay. Si usted nomás porque los ve, lo matan, a ver… que dicen que ahora se usa… lo levantaron.

Amaneció muerto en tal parte, acá o allá. Hace poquito que hallamos uno aquí en la parcela, cuatro, gentes, oiga. No se parece Sinaloa cuando vinimos aquí”.

El progreso agrícola de Villa Juárez le ha dado riqueza a Culiacán… pero los migrantes perdieron su identidad.

“Por tanta gente que hay oiga, y no quiere trabajar. Roban una cosa allá, roban otra cosa acá, se van allá, a la parcela. Desde que hay elotes empiezan a robar. Porqué, porque hay gente, porque hay gente ¿de dónde?. De donde usted quiera”.

Con 92 años, en lo que le queda de vida sólo quiere ver dos cosas… Tranquilidad… y respeto.

“pues tranquilidad y respeto… no llegar y por ejemplo a sacar una persona de aquí de la casa, no ¿por qué?, ¿por qué?, no hay investigación de porqué la sacaron.

Se va, lo mataron, no hay investigación de por qué, para cuál?, no, nada… a mí me gustaría que viviera tranquila mi familia, como antes. Usted podía dormir ahí en la calle mira”.

Cree que la respuesta al problema está en la misma gente, y en el gobierno…

“Cuando recién venimos nosotros aquí, podía dormir usted en la calle, en las parcelas, dejaba usted un mueble, la pala, una caguayana, una cosa pues; lo que ocupa uno para el campo, ahí la hallaba. Ahora se la quitan de la mano.

¿Cuál respeto hay ahora? Esa tranquilidad creo que ya no va a volver, porque cada día hay más. ¿Porqué? Porque dicen que el gobierno no puede, sí puede el gobierno. ¡Sí puede!, ¡sí puede el gobierno!”.

Don Luciano llegó joven a Campo Gobierno, ahora siente amor y lástima por los jóvenes de Villa Juárez.

“Yo el consejo que les daría, que respetaran a la humanidad, de no ser malcriados, convivir con ellos, sean ancianos, o sean nuevos o sean chamacos, lo que sea.

Una hermandad, que no haya tanta violencia, que no haya tanto muerto, todo eso. Eso sí les recomendaría yo a los que están comenzando…”.

El que vio cómo llegaron todos los de Villa Juárez, y antes de irse… sólo desea paz para los que hoy están.

“Sí, como no. Por mis hijos, oiga, mi familia, nietos…”.

Antes de soltar una lágrima… en Villa Juárez… Don Luciano ha soltado la esperanza…

“Es muy bonita la vida, muy bonita, yo no sé por qué se matan…”.

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Juan Francisco Sotomayor

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