De la adversidad al éxito: El espíritu inquebrantable de Don Nico y su negocio de carnitas al sur de Culiacán

Don Nico transformó la adversidad en éxito y ha hecho de su negocio de carnitas un legado familiar en la colonia Esthela Ortiz, en Culiacán

Por: Francisco Castro

En la transitada esquina de la calle Hilario Medina y Alberto Terrones, en la colonia Esthela Ortiz, hay un pequeño pero concurrido negocio que se ha ganado el respeto y cariño de su comunidad: Carnitas Nico.

Lo que para muchos es solo un puesto de carnitas y chicharrón, para Nicolás Córdova Zúñiga representa años de esfuerzo, sacrificio y amor por su familia.

Don Nico corta la lonja con que prepara el chicharrón varias veces en el día, para tener siempre producto fresco.

A sus 45 años, Don Nico es una muestra viva de resiliencia. Su historia es la de un hombre que, a pesar de haber sufrido un accidente a los 17 años que le redujo la movilidad en su brazo izquierdo, nunca permitió que la adversidad le arrebatara su propósito.

Hoy, no solo es un emprendedor consolidado, es también el pilar de su hogar, trabajando incansablemente para mantener a sus dos hijas y a su esposa María Micaela, quien padece problemas renales y requiere hemodiálisis dos veces por semana.

Un accidente que cambió su vida, pero no su determinación

La inmadurez y los arrebatos de juventud le jugaron una mala pasada a Nicolás. Una tarde de diversión se convirtió en un fuerte accidente que pudo arrebatarle la vida tras caer de una camioneta en movimiento.

"Tenía como 17 años cuando me caí de una camioneta en movimiento. Andaba medio borrachito, la verdad. El chofer dio una vuelta brusca y yo me fui de pique", relata Don Nico con un dejo de humor, reflejando su capacidad de afrontar la vida con optimismo.

El accidente le causó severas lesiones, incluyendo una herida en la cabeza, el desprendimiento parcial de una oreja y la pérdida parcial de movilidad en su brazo izquierdo, pues cayó sobre su hombro.

Lejos de dejarse vencer por la dificultad, encontró la manera de seguir adelante. Aprendió el oficio de carnicero con esfuerzo y dedicación, primero como empleado en diversas carnicerías de la zona.

Su último trabajo antes de emprender su propio negocio fue en la carnicería Alborada de la colonia El Palmito, donde laboró durante 13 años.

"Mucha gente me conoció de ahí y me siguieron como clientes cuando abrí mi propio local", comenta con orgullo.

Nicolás Córdova muestra con orgullo su motocarro, el vehículo con el que acarrea sus insumos.

Un negocio nacido del amor y el esfuerzo

El camino hacia el emprendimiento no fue sencillo. "Anteriormente, estuve casado, pero no encontré ese apoyo para poner mi propio negocio", explica. 

Sin embargo, su vida dio un giro cuando conoció a su actual esposa. "Ella fue quien me dijo: 'Si sabes hacer todo lo del puerco, ¿por qué no pones tu negocio?'. Fue su respaldo lo que me dio el empuje para atreverme", admite en entrevista para Tus Buenas Noticias.

Hace ocho años, Carnitas Nico abrió sus puertas con el objetivo de ofrecer productos frescos y de calidad a la comunidad. Desde entonces, el negocio ha sido su fuente de sustento y una prueba tangible de lo que la perseverancia puede lograr. 

Con su esposa como su mayor apoyo y sus hijas acompañándolo en la jornada laboral, el pequeño establecimiento ha logrado consolidarse.

La rutina de un hombre incansable

El día de Don Nico comienza temprano. Sale de su casa a las 6:30 de la mañana para llevar a sus hijas a la escuela, luego regresa a su negocio para encender los fogones y preparar las carnitas del día. A las 8:30 am ya tiene listo el producto para venta.

"Aquí todo es fresco, yo no recaliento nada. Prefiero hacer poco y volver a preparar más a lo largo del día, así siempre ofrezco lo mejor a mis clientes", explica.

En el negocio de don Nico se puede encontrar carnitas, chicharrón, chilorio, chorizo y manteca.

La jornada continúa hasta las 5:00 p.m., cuando cierra su negocio y se prepara para llevar a su esposa a su tratamiento de hemodiálisis.

 "Ella va dos veces a la semana al Seguro Social. Salgo de aquí, me baño y la llevo. Ya llevo tres años con este ritmo, pero es lo que hay que hacer", dice con firmeza.

La satisfacción de servir a su comunidad

A pesar de las dificultades económicas y los retos de mantener un negocio propio, Don Nico no se queja. "Hay días buenos y otros en los que apenas sale para los gastos, pero aquí estamos, al pie del cañón", dice con una sonrisa.

Su filosofía de vida es clara: "Me gusta lo que hago, y mientras pueda seguir haciéndolo, seguiré adelante".

Su negocio se ha convertido en un punto de referencia en la colonia, atrayendo clientes no solo del barrio, también de zonas más alejadas. "Hay gente que viene desde el lado del seguro, de la Estancia… Muchos me han dicho que mi chicharrón es el mejor, y eso me llena de satisfacción", comenta.

Más que un negocio, un legado

Con su esfuerzo, Don Nico ha logrado mantener a su familia y mejorar su calidad de vida. "Todo lo que tengo ha salido de aquí, desde la motocicleta con la que empecé a hacer entregas hasta los equipos de trabajo que uso hoy en día", señala.

Para él, cada herramienta adquirida, cada mejora en su puesto, representa un paso más en su camino hacia el éxito, y así lo afirma mientras muestra su motocarro.

A futuro, su mayor deseo es que sus hijas tengan mejores oportunidades. "Que estudien, que no tengan que batallar como yo. Pero si alguna quiere seguir con el negocio, aquí tiene las puertas abiertas", dice con esperanza.

Carnitas Nico se encuentra en el cruce de Hilario Medina y Alberto Terrones, en la colonia Esthela Ortiz, al sur de Culiacán.

La historia de Don Nico es un testimonio de lucha y perseverancia. En un mundo donde las adversidades pueden desanimar hasta al más fuerte, él demuestra que, con determinación, amor por lo que se hace y apoyo familiar, se puede salir adelante.

Y mientras haya clientes que aprecien su trabajo, Carnitas Nico seguirá siendo un rincón de sabor y esfuerzo honesto en la colonia Esthela Ortiz.