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Hannia, hace de los panes su pase a la medicina

No está el horno para bollos. Desde pequeña comprendió que para salir adelante debe poner su mejor esfuerzo.

 

Levantarse antes de que salga el sol, limpiar la mesa de la cocina, sacar todos los ingredientes necesarios y además atizar el horno, con la leña que recogió un día antes, es la tarea de todos los fines de semana para Hannia Alejandra Gallardo Martínez; una jovencita de escasos 20 años que a base de su esfuerzo ha logrado una a una todas las metas que se ha propuesto en la vida.  

Hija de los señores Margarita Meléndrez Martínez y Abel Trinidad Gallardo Vázquez, creció entre el aroma a pan recién hecho que su mamá realizaba en casa cada día para posteriormente ir al Malecón para vender a los visitantes del Puerto.

Sobresaliente.

Como buena altateña, Hannia Alejandra no se deja vencer por los problemas, siempre está pendiente de lo que necesita hacer para poder salir adelante.

A pesar de ser tan joven Hannia Alejandra tiene un espíritu emprendedor, pues desde que tenía 12 años y cursaba el primer grado de secundaria decidió que tenía que emprender, o hacer algo para tener dinero y adquirir los materiales y uniformes que necesitaba para ir a la escuela.

Así que tomó la decisión de pedirle a su mamá, la señora Margarita que le enseñara a hacer panes para empezar a vender y sacar unos buenos pesos para comprar las cosas que necesitaba e incluso como dice entre risas para “dispararle” a sus amigas algo  en la escuela. 

Emprendedora.

Con el paso del tiempo fue mejorando su toque, poco a poco fue siendo más fácil amasar la harina y ya sin la necesidad de tener a su mamá a un lado instruyéndola con el proceso de la elaboración del pan de mujer.

Las ventas empezaron a mejorar así que decidió que era tiempo de establecerse en un lugar a donde llegaran sus compradores y optó por colocar su punto de venta en el acceso principal a Altata, justo afuera de la primaria Prof. Carlos García Rivera que la vió crecer, dice que ahí llegan solos los clientes y llevan de todos los panes que tiene.

“Me compran de todos los panes, hago de calabaza, piloncillo, cajeta, también conchas y galletitas, los sábados vendo como 100 panes y ya los domingos aumenta la venta porque es cuando vienen más visitantes a Altata”, asegura orgullosa de su producto.

Objetivos.

Además de ser una emprendedora, Hannia Alejandra tiene claro lo que quiere lograr en su vida, pues con gran esfuerzo  obtuvo  un lugar para estudiar en la Facultad de Medicina ya que uno de sus sueños de la infancia es ser doctora y especializarse como médico internista, por lo que pone su mejor empeño para lograr su meta y llegar a ser una profesional y brindar su servicio a quien lo necesite. 

A pesar de su juventud se muestra como una persona madura y consciente, quien se siente comprometida no solo con su familia, sino con la comunidad que la vió nacer; en donde ha adquirido tantas enseñanzas de vida que la hacen sentir comprometida para con su gente.

Así, es como Hannia Alejandra se ha convertido en un ejemplo para otros jóvenes que de igual manera se esfuerzan cada día por lograr sus metas sin importar los desafíos que se les presenten en la vida. Por ahora, las penas con pan son buenas. Abran paso a la doctora.

Una buena historia tiene el poder de cambiar una vida. Ayúdanos a llevar una oleada de bondad a tu ciudad.
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