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Los quesos le han devuelto la esperanza de vivir

Don Jesús Díaz Cárdenas ha hecho de la venta de quesos su forma de superar su discapacidad. Ahora son su forma de vivir.

Hasta hace apenas dos años Jesús Díaz Cárdenas dedicaba su vida a la venta de verduras. Iba y venía por toda la ciudad. Para realizar ese trabajo era necesario ir de un lugar a otro en busca del mejor producto para ofrecerle a sus clientes.

Cuando ya tenía su vida casi resuelta tuvo que realizar algunos cambios.

Sin esperarlo, su salud empezó a mermar. De repente su sistema circulatorio dejó de realizar el proceso óptimo para que la sangre recorriera sus venas de manera correcta.

Sus piernas empezaron a dejar de funcionar. La extremidad inferior izquierda comenzó a deformarse. Según los médicos que han visto su caso todo es derivado de la mala circulación.

Jesús dejó de caminar. simplemente la pierna se volvió inservible y pasó postrado un largo tiempo. La economía familiar se fue a pique.

“Algo tenía que hacer para sacar adelante a la familia. No podía seguir ahí sin hacer nada viendo como todo se terminaba”, asegura Jesús.

Ese pensamiento lo motivó para hacer todo lo posible por encontrar una manera de traer el sustento a casa.

Tomó sus muletas y se fue a buscar qué vender. Encontró quesos, requesón y mantequilla.

A como pudo, llegó hasta la plazuela de Navolato, ahí, en una esquinita frente a la Parroquia de San Francisco de Asís estacionó su camioneta y desde hace dos años cada día Jesús va en busca del sustento.

“Aquí estoy frente a la iglesia para tener la bendición de Dios. No puedo trabajar en otra cosa porque estoy discapacitado pero de a poco a poquito va saliendo el día”, asegura mientras coloca la cartulina con el precio de los productos que oferta.

Jesús vende queso oreado, queso fresco, requesón y mantequilla. La venta no va tan bien como quisiera y es que como parte de la situación de salud provocada por la pandemia de Covid la economía en todas partes está difícil. Pero como dice: Dios no le falta. “Los quesitos que vendo son baratos, no quiero ganarle mucho. Lo único que quiero es tener algo para llevarle de comer a la familia. Algo para mí y que la gente que lo compra se quede satisfecha”.

Con gran entusiasmo Jesús atiende a su clientela, además se echa la platicada para que la jornada sea más amena.

Dice que no importa tener una discapacidad física. Que lo que importa es que la gente sea de buen corazón y que busque la manera de sobrevivir.

“A mí me tocó vender quesos. No me va siempre bien pero tengo que intentarlo. yo sigo viniendo a ver si se compone la cosa. mientras la señora tiene que aguantar con lo que le llevo”.

Y qué le va a hacer más que seguir perseverando a pesar de las aflicciones que le llegan con la vida.

Como dice: “Son pruebas para ver si aprende uno. La salud es lo más valioso y cuando la tenemos no la cuidamos”.

Quizás con la venta de quesos Don Jesús no vaya a hacerse rico. Lo que sí es seguro es que ha encontrado una forma de vida sin importar la discapacidad que le aqueja.

Porque en las ventas cae poquito… pero nunca falta quien le compre un quesito.

También puedes leer: Periódico de Navolato Marzo-2021

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