Hace México el primer trasplante de brazo completo en el mundo

trasplante de brazo

Presentan testimonio de dos pacientes con trasplantes de brazos hechos por médicos mexicanos

México logró con éxito el primer trasplante de extremidad superior más larga. Califica como el primer país en el mundo en hacerlo, acumulando dos casos exitosos, gracias a un equipo multidisciplinario de médicos del Instituto Nacional de Ciencias Médica y Nutrición “Salvador Zubirán”, de la Secretaría de Salud que se volvieron expertos en trasplante de brazo.

Maximino García Baldazo pasa a la historia mundial como el segundo hombre que le trasplantan brazos en México. En el año 2012, mientras realizaba un trabajo para la Comisión Federal de Electricidad en el estado mexicano de Tamaulipas, recibió una descarga eléctrica. Por ese accidente tuvieron que amputarle los brazos.

Don Maximiano García perdió todo el brazo derecho desde el hombro, mientras que del brazo izquierdo sólo se pudo rescatar una parte del húmero.

El primer caso de trasplante de brazos en México fue el de Gabriel Granados Vergara, a quien en 2012 le trasplantaron ambos antebrazos, un poco más abajo del codo, luego de que también una descarga eléctrica obligó a la amputación de sus extremidades. Este caso pasó a la historia por ser el primer trasplante de ambos brazos en América Latina.

En conferencia de prensa fueron presentados los dos pacientes con sus brazos completos que recibieron en donación de personas con muerte cerebral.

Martín Iglesias Morales, jefe del servicio de Cirugía Plástica del Instituto Nacional de Ciencias Médica y Nutrición “Salvador Zubirán”, de la Secretaría dio a conocer que el trasplante de brazos a Don Maximiano García ha sido el más reciente caso de éxito por el trasplante más largo. Para hacer el trasplante participaron expertos mexicanos de 15 especialidades médicas.

El doctor Iglesias Morales precisó que en ambos casos la donación de las extremidades fue autorizada por la familia de dos pacientes con muerte cerebral, y que fue necesario realizar largos procesos de estudios y valoraciones, incluso en el tipo de piel y el largo de las extremidades.

“Los estudios fueron realizados con el fin de determinar que el receptor sería el idóneo y que no habría rechazo fisiológico ni emocional por parte del receptor. Porque hemos tenido casos en que los receptores han rechazado el trasplante en el último momento, con el argumento de no estar preparados para ello”.

Hoy, a cuatro años de rehabilitación y con una movilidad del 85 por ciento en sus brazos, don Gabriel confía en recuperarse un poco más “tengo mucha fe en que pueda mover mis brazos un poco más”, señala.

Iglesias Morales comentó que el equipo multidisciplinario es uno de sólo 19 que hay en todo el mundo, que hacen trasplantes de extremidades superiores, pero ninguno había logrado lo que se hizo en México con éxito.

Sonriente, con notorio orgullo, destaca: “En México sí sabemos trabajar en equipo y estos dos casos de éxito son prueba de ello”.

El médico destacó la necesidad de tener una mayor cultura de la donación, ya que en nuestro país cada año se registran 3 mil amputaciones de extremidad superior y sólo un pequeño grupo logra ser receptor.

Precisó que para receptor “se requieren pacientes muy especiales: que no tengan ninguna enfermedad crónico-degenerativa ni antecedentes de tabaquismo o alcoholismo, que sean saludables y además que tengan solidez familiar, parientes dispuestos a ayudarlos en todo. Porque para trasplantes de esta magnitud, el tiempo de rehabilitación puede ser de cuatro años”.

Para ambas intervenciones se contó con dos equipos de 20 personas cada uno, los cuales trabajaron de manera simultánea en el implante de cada brazo durante poco menos de 24 horas.

Gabriel Granados, contador público de profesión, relata que aún sin sus brazos, se decidió a cristalizar su sueño: estudiar Derecho en la facultad de la UNAM, junto con su hijo, quien fue clave para que hoy, a la vuelta de cuatro años, esté ya en el proceso de titulación.

Dice que lo más satisfactorio en este proceso ha sido poder valerse por sí mismo de nuevo, “poder abrazar a mi esposa, sentir su rostro entre mis manos, poder abrazarla, eso es algo que no tiene precio. Poder comer, vestirme, bañarme e incluso salir a la calle de nuevo y que la gente ya no te vea de manera morbosa o con lástima”.

Maximino García, pensionado de la CFE, con orgullo dice que ya puede abrir una puerta, prender o apagar la luz, tomar un vaso con agua y levanta con orgullo su brazo izquierdo. Se dice consciente de que el proceso de rehabilitación será largo -alrededor de tres años más- “pero mi inspiración es Gabriel (Granados), él es el mejor ejemplo de que vamos a salir adelante”.

¿Tú donarías un órgano para que otra persona pudiera mejorar su calidad de vida?

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Juan Francisco Sotomayor

Licenciado en Ciencias de la Comunicación.
Coordinador de Redacción.
Premio nacional: “Reconocimiento a la Conservación de la Naturaleza 2012”