El perdón y reconciliación del lado de víctimas y presidiarios

perdón y reconciliación

Juan de Dios Quintero es un constructor de paz con el sentimiento de víctima y sobrado amor para delincuentes

Columna Reflexiones de un aspirante a buen vecino. Por Miguel Calderón

Perder al único hermano varón como víctima inocente en medio de un atentado en una taquería de la colonia 12 de octubre en Los Mochis llenó, originalmente, de rabia, impotencia y coraje a Juan de Dios Quintero. Previo a eso Jonnhy, como lo conocen sus amigos, había trabajado por años en el penal de Ahome con reclusos el tema del perdón y reconciliación, paradójicamente. Este trágico hecho en la familia Quintero caló hondo y puso en una encrucijada el optimismo de Jonnhy.

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Después de una profunda reflexión Juan de Dios, que de pequeño era llamado “Juan del Diablo” por sus allegados, regresó a la cárcel y convocó alrededor de 30 homicidas con los que cotidianamente trabajaba la compasión y la indulgencia para decirles uno a uno lo siguiente: “Te perdono, te perdono, te perdono, porque no sabes el daño que causas en las familias a las que le arrebatas a un hijo, a un hermano, a un papá. Te perdono porque sé que no estás consciente de lo que haces”.

¿Cuántos de nosotros contamos con la sabiduría y el valor de Jonnhy para perdonar a esos niveles?. Hoy Jonnhy Quintero es un constructor de paz que sigue asistiendo a la penitenciaria a dar su amistad y apoyo a los convictos en los que pocos confían. El tiempo y su experiencia lo han llevado a ofrecer pláticas a jóvenes estudiantes en varios lugares de México.

Esta semana estuvo aquí en Culiacán en el marco de los festejos de la Semana de la Paz. Frente a alumnos de la UAS, del COBAES y del CONALEP reflexionó acerca de la importancia de valorar lo que tenemos y de utilizar nuestra inteligencia con un corazón dispuesto a amar.

Jonnhy es un constructor de paz que, al identificar a hijos de presos deseosos de tener comunicación frecuente con sus padres, diseñó el programa Letras de Paz. Este programa consiste en un intercambio de mensajes escritos de puño y letra entre padres recluidos en la cárcel y sus hijos inscritos en el sistema de educación inicial. En esas cartas fluye algo que pocos imaginan: “la bondad de los malos”.

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Los cambios emocionales y de comportamiento en los niños tras el encarcelamiento de su progenitor se expresan invariablemente en el salón de clases. Si se vuelven inquietos o agresivos, afectarán la educación de sus compañeros de clase; si su desempeño o comportamiento se deteriora necesitarán atención adicional de sus maestros. Por ello, la labor de Jonnhy es importantísima con Letras de Paz.

El nivel de comprensión que tenemos los de afuera del mundo tras las rejas es mínimo. Por lo general nos gana el juicio negativo y frases como: “por algo están ahí”. Después de escuchar esta semana a Jonnhy mi perspectiva personal cambió para darme tiempo a pensar en la necesidad de explorar lo que sucede ahí adentro y su impacto acá afuera.

¿Cuántos de los internos querrán cambiar su vida?, ¿Cuántos de ellos estarán pensando sinceramente en el arrepentimiento ante sus actos negativos?, ¿Cuántos de ellos estarán siendo impactados por las cartas de sus hijos para ser mejores padres?, ¿A cuántos de ellos estaremos dispuestos a perdonar como lo hizo Jonnhy Quintero?.

Mucho hay que aprender de sinaloenses como Jonnhy para mejorar nuestro convivio vecinal. Mucho hay que reflexionar para llegar a transitar hacia el perdón y la reconciliación como lo ha hecho Jonnhy, quien es reconocido ya a nivel nacional por su labor. Aplaudamos su tarea social y, de ser posible, sigamos sus pasos hacia la construcción de paz en nuestro entorno. ¿Se puede?, Yo digo que sí se puede.

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Miguel Calderón