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Opinión

Discusiones inútiles, cómo evitarlas

Discusiones inútiles

¿Te ha pasado discutir por nada, o que entre más tratas de arreglar algo que dijiste, más te enredas y hundes?. Debes leer esto, te sacará de apuros.

Discusiones inútiles pueden existir casi siempre. Las palabras crean nuestra realidad.

Una vez que las decimos, no podemos recuperarlas.
Expresiones como “No quise decir eso” o “Solo bromeaba” llegan demasiado tarde.

La causa de las discusiones y peleas es la falta de comprensión mutua y empática.
Cuando la empatía no está comprometida, las personas vuelven a un modo de autoprotección y se vuelven críticas.
El resultado es un mal sentimiento en ambos lados y sin final feliz.

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La gente quiere ser entendida, no sólo escuchada.
Cuando estamos emocionales, somos más propensos a hacer suposiciones, sacar conclusiones precipitadas, ponernos a la defensiva y no escuchar con atención.
La empatía puede escaparse entre nuestros dedos.

Aquí hay algunas estrategias que pueden ayudarte a evitar discusiones innecesarias:

Habla con humildad

Si bien la falta de empatía puede ser la causa de las discusiones, las palabras que usamos son el sistema de transmisión.
Una opinión presentada como un hecho es tóxica y es una manera infalible de poner a alguien a la defensiva.

A continuación se muestran algunos ejemplos de opiniones tóxicas:

Te equivocas.
Eso es estúpido.
No estás pensando con claridad.
No deberías haber hecho eso.
Tú siempre haces eso.

Compara esos con estos:
No entiendo.
Estoy en desacuerdo.
Me siento molesto.
Prefiero algo diferente.
Tengo una preocupación.
Estas declaraciones en “yo” son ejemplos de apropiación de tu opinión, un elemento crítico de la humildad.
Solo se necesita una persona consciente para detener discusiones inútiles.

Las opiniones son subjetivas y, cuando se expresan en primera persona, son constructivas.

Invitan a diferentes puntos de vista, sentando las bases para resolver los conflictos.
El uso del lenguaje en segunda o tercera persona, por el contrario, cierra el diálogo e invita a la defensiva.
Hablar con humildad enfriará una conversación que se está calentando.

Escuchar activamente

Está presente:
Todos hemos experimentado la decepción de hablar con alguien que claramente está ocupado o distraído y dice: “Adelante, te escucho”.
Se siente irrespetuoso y puede descarrilar una conversación rápidamente.
Sé completamente atento y mira a la persona con la que estás hablando.

Evita fomentar discusiones inútiles. Cállate:

Si eres consciente de que interrumpes a la gente, deja de hacerlo.
Es una buena señal que, ya sea que te des cuenta o no, no estás escuchando.
Transmites que estás más interesado en tu punto de vista que en cualquier otra cosa.

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Demuestra tu presencia:

Si te sientas en silencio, como una estatua, nadie sabe si realmente estás escuchando.
Asintiendo suavemente, diciendo “Mm-hmm” o “Uh-huh” ayudará a animar a la otra persona a explicarse.

Se curioso:

Las preguntas muestran interés y ayudan a la otra persona a sentirse valorada.
Primero busca comprender, luego ser comprendido.
Cuando algo no tiene sentido para ti o empiezas a sentirte agitado, pregúntate:
¿Qué no sé? ¿Hay algo que esté olvidando? ¿De qué tengo curiosidad?

Usa la escucha reflexiva:

Resume que has escuchado y verifica que esté bien.
“Esto es lo que te escucho decir… ¿es correcto?”
No significa que estás de acuerdo, solo que lo comprendes.
Si no le entiendes, dile: “No lo tengo claro” o “Ayúdame. No lo entiendo “.
Es contraproducente decir: “No tiene sentido”.
Esto crea más actitud defensiva y culpa a la otra persona.

Aikido verbal

El Aikido es un arte marcial japonés que utiliza los principios de la no resistencia para neutralizar a un oponente
Significa “el camino del espíritu armonioso”.
El Aikido no ofrece maniobras agresivas o defensivas, sino que utiliza la energía de un oponente para desviar y redirigir un ataque sin causar daño.
La filosofía se basa en la resolución pacífica y la superación personal.
Las discusiones son como dos personas empujando físicamente una a la otra.
Uno empuja; el otro empuja hacia atrás.
Luego, el otro empuja con más fuerza.
No se logra nada y todos se sienten mal.
El aikido verbal utiliza estos principios para desactivar conflictos y puede ayudar a ambos a reavivar la empatía.
Imaginemos que mi esposa y yo estamos discutiendo.
Ella dice: “Esa es una idea tonta; no funcionará “.
Si digo: “Estás equivocada”, simplemente la estoy rechazando, creando más fricción.
Si estoy de acuerdo con ella, pero no lo digo en serio, no estoy siendo sincero y terminaré resentido.
El aikido verbal, sin embargo, puede ayudar a detener el “empuje”.
Así es como funciona:

Calmar

Puedo calmar la situación reconociendo su punto de vista, reformulando ligeramente para ayudarla a reconocer y asumir su opinión.
No digo nada agresivo o defensivo, pero podría decir: “¿Crees que es una idea tonta?”.
Ayudarla a apropiarse de la opinión, presentada como un hecho, es el primer paso para reorientar el ataque verbal.

Preguntar

Suponiendo que ella diga: “Sí, creo que es una idea tonta”, puedo decir, “Está bien, ayúdame a entender por qué piensas que es tonta”.
Quiero invitarla a compartir no sólo lo que piensa, sino por qué piensa de esa manera.
Tengo curiosidad por comprender su pensamiento y su perspectiva.

Compartir

Luego, explico por qué pienso de la manera en que lo hago.
“Creo que es una buena idea porque …”
Esto crea un equilibrio en la conversación y abre una discusión no sólo sobre nuestras opiniones sino sobre lo que hay detrás de ellas.
Los argumentos se resuelven a través del diálogo.

Resolver

A medida que hablamos más, si ella ofrece ideas convincentes, puedo cambiar de opinión.
Si sigo sin estar de acuerdo, puedo decir: “Busquemos una solución que funcione para los dos”.
Podemos comprometernos y avanzar juntos, o podemos decidir estar en desacuerdo, pero al menos entendemos por qué pensamos de la manera que lo hacemos, y ese es un resultado mejor que discutir.
Las discusiones son inevitables en la vida, pero al ser conscientes y hábiles, podemos hablar sabiamente, escuchar activamente y traer empatía y amor a nuestras conversaciones, incluso a las más difíciles. Pongamos por meta evitar con estilo las discusiones inútiles.

Texto de redes: de autor no conocido.
ACL/j.f.sotomayor

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