El espíritu de servicio

espíritu de servicio

Es el servir una de las máximas manifestaciones del amor: quien recibe tiene los beneficios de lo que se le da y quien da tiene la satisfacción de sentirse útil…

Es en la familia en donde se reciben las primeras y más importantes lecciones acerca del servir; son las expresiones del amor materno y paterno, sin las que nadie podría sobrevivir, las que van dejando en nuestro ser las huellas indelebles de lo que significa estar vivo, necesidad y satisfacción.

El trabajo, la actividad personal, significa la oportunidad y el reto de buscar y lograr nuestra superación a través de sus dos grandes fines: el valor agregado o perfeccionamiento de lo que hacemos y nuestro perfeccionamiento como personas, en lo moral, en lo espiritual los dos, no uno a costa del otro.

El trabajo siempre tiene muy fuertes y variadas connotaciones sociales y espirituales, además de las que tiene en lo económico; nos ubica en el grado de interdependencia en que todos vivimos, nos es oportunidad de manifestar y desarrollar nuestras capacidades y habilidades personales y profesionales, nos enseña lo que significa la ayuda mutua y nos da oportunidades de darnos a los demás: de servir.

Quienes así lo entienden, ven en cada tarea, por insignificante que pudiere parecer, la oportunidad de ser útil, de darse, de servir… es ese su camino hacia la superación personal y profesional. Servir es ayudar a alguien de manera espontánea, como una actitud permanente de colaboración hacia los demás. La persona servicial lo es en su trabajo, con su familia, pero también en la calle ayudando a otras personas en cosas aparentemente insignificantes, pero que van haciendo la vida más ligera.

Esperar a recibir atenciones tiene poco mérito y cualquiera lo hace, para servir eficazmente hace falta iniciativa, capacidad de observación, generosidad y vivir la solidaridad con los demás, haciendo todo aquello que deseamos que hagan por nosotros, viendo en los demás a su otro yo.

La persona que vive este valor, ha superado barreras que al común de las personas parecen infranqueables. La rectitud de intención siempre será la base para vivir este valor.

Por tanto, es importante proyectar una imagen y conducta de servicio.

La imagen personal se compone de: apariencia, comunicación y acciones.

La apariencia se basa en el vestuario, la postura y las gesticulaciones; cada uno influye y envía mensajes a las personas que nos ven.

La comunicación es importante porque es la manera en la que nos convertimos en emisores y receptores de mensajes. Muchas veces no necesitamos abrir la boca para comunicarnos.

Y esto lo mostramos en nuestras acciones, es decir la ejecución de nuestros pensamientos.

“Las palabras son el vestuario de tus pensamientos, así que vístelos bien”.

¡Hasta la próxima!

Sobre el autor Ver publicaciones

Dra. Karla Lozano

Consultora y coach de vida