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Opinión

La Posada Virtual

La Posada Virtual

Columna: Reflexiones de un aspirante a buen vecino. Por Miguel Calderón.

Esta semana tuvimos la posada virtual. Cuando en mi niñez veía frente a la televisión “Los Supersónicos” nunca imaginé que lo que sucedía en la caricatura podría ser parte de la vida cotidiana en mi futuro personal y en el de la sociedad que me rodeara. Las videollamadas, las bocinas inteligentes y las asistentes domésticas en modo robot se anticipaban cual profecía en estos capítulos de la familia Sónico.

La tarde noche de ayer sucedió algo que tampoco nunca vi venir: Participé en mi primer posada virtual. Una publicación de National Geographic dice que “las posadas son una serie de festividades que se llevan a cabo en México desde tiempos de la Colonia.

la posada virtual

Su origen es de carácter religioso, en el que se representa el peregrinar de José y María en su camino a Belén. Una vez reunidos los invitados a esta celebración, se disponen a representar la solicitud de alojamiento que realizaron San José y la Virgen María en su peregrinar de la ciudad de Nazaret en camino a Belén”.

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¿Cómo adaptar el canto de las letanías, la rifa de regalos, el brindis y la piñata de la modalidad tradicional a la virtual? Para el comité organizador, al que me invitaron, estas adecuaciones de un escenario a otro representaron el mayor de los retos.

Días antes nos llegó un correo electrónico a todos los invitados con un ID de la sesión y un código de acceso en una de las plataformas de videoconferencias más populares de estos tiempos. “Prepara tu bebida favorita y acompáñanos vía zoom”.

El orden del día incluyó un animador/maestro de ceremonias que entre broma y en serio, moderó el avance de la celebración, además del mensaje de fin de año, los cánticos para pedir posada, foto grupal, el brindis, el espacio para compartir experiencias y la esperada rifa de regalos.

Cada uno de los participantes desde sus hogares con un motivo navideño a la vista de la pantalla fue protagonista de una fiesta tradicional adaptada a la modernidad que ni el mejor de los guionistas de Los Supersónicos imaginó. Son lo tiempos de la posada virtual. Tiempos de buenos vecinos.

Una buena historia tiene el poder de cambiar una vida. Ayúdanos a llevar una oleada de bondad a tu ciudad.
Una buena historia tiene el poder de cambiar una vida. Ayúdanos a llevar una oleada de bondad a tu ciudad.
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