Pionera de Villa Juárez, no imaginé tanta vida

pionera de Villa Juárez

Doña Catalina Vega fue pionera de Villa Juárez, tuvo 14 hijos y ha visto la llegada de miles de pobladores.

Tus Buenas Noticias. Villa Juárez. Sentada en la sala de su casa frente a la fotografía de su boda ve pasar el tiempo; del otro lado hay una gran foto familiar, pero no caben todos, es de familia grande. Ahí Catalina Vega Rodríguez recuerda los duros momentos que vivió hace 73 años siendo pionera de Villa Juárez.

Llegó del desaparecido pueblo de Las Cupías, en Sanalona, lugar que lleva guardado en su corazón recordando el paisaje y los años de felicidad que vivió junto a sus padres y sus hermanos, antes que el agua lo borrara para siempre.

Al tener los trece años de edad fueron desalojados, debido a que iniciarían con la construcción de la presa Sanalona. Ya no había marcha atrás, a todas las familias las reubicaron en Campo Gobierno, lo que hoy es Villa Juárez.

pionera de villa juárez

En aquellos años, explica que la zona no estaba poblada, solo se veía monte, tierra y la soledad. Un contraste al que no se acostumbraron en años. Fue difícil vivir sin agua y sin luz. Llorar era uno de sus pasatiempos dice Doña Cata.

Cuando se vinieron los desmontes de tierras y las empresas agrícolas empezó a crecer el caserío. Cada año llegaban cientos de jornaleros, y entonces llegó la vida dice Catalina.

Fue novia de Rafael por un año sin conocerlo. Él hombre de Zacatecas vivía de inmigrante en Estados Unidos con su cuñado. Viendo las fotos de la familia se enamoró de Catalina, se trataron mediante cartas y fotos, y un año después se casaron.

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Rafael no sólo le robó el corazón, también le robó la tranquilidad, pues procrearon 14 hijos, de los que le sobrevivieron 13: Rosalina, Célida, Gaudencio, Dora, Tomás, Guadalupe, Marisol, Rafael, Catalina, Antonia, Margarita, Rolando y José Ángel.

Doña Catalina construyó su casa en el terreno que su padre le dio. Señala que nunca imaginó que el lugar solitario donde vivía se convertiría en la calle principal del centro de Villa Juárez, el paso diario de miles de personas.

Ahí colocó una tienda de abarrotes en la cual trabajó por más de 25 años, mientras su esposo trabajaba en el campo, y de peluquero del pueblo.

Todo ha cambiado para ella. 73 años después la vida le sonríe contemplando a sus hijos, nietos, y ahora bisnietos. Con un inigualable sentido del humor, sentada en la sala de su casa, frente a la foto de su boda, les relata las historias que ahora son motivo de orgullo y amor por esa tierra.

Doña Cata llegó a Campo Gobierno por la fuerza, y ahora ahí quiere morir por voluntad.

Imagen: Christian López.

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AnaKaren Castro