[VIDEO] Tomy Galaviz, 27 años asistiendo a jornaleros migrantes de Villa Juárez

Es pionera de trabajo social con trabajadores migrantes en empresas agrícolas de Sinaloa

Tomasa Galaviz Padilla es trabajadora social por vocación. En 1992 con el Programa de Atención a Jornaleros Agrícolas fue enviada a los campos a interceder con los agricultores en favor de jornaleros migrantes de Villa Juárez, para mejorar sus condiciones laborales. Desde entonces desarrolló el amor al prójimo; no deja de reír y llorar en cada temporada con estas familias.

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En su primer empleo de trabajadora social fue enviada a una empresa agrícola en la sindicatura de Eldorado, caminaba a pie 5 kilómetros de ida y otros de vuelta. Pronto aprendió a andar de “raite” en camionetas, tractores, “batangas” y hasta en moto. Tiempos de algarabía y de sustos, “pero ahora ya tengo carro”, dice del otro lado de la historia.

La plática se da en la orilla del canal de riego, porque Tomy está esperando que llegue el repartidor de gas, para que hagan la comida a los niños de la guardería. En aquel año, desde el primer día la identificaron como la “social”, que escucha las necesidades y busca respuesta.

jornaleros migrantes de Villa Juárez

Le tocó el momento histórico en que las empresas agrícolas de Sinaloa empezaron a dejar los “galerones” o “cuarterías” de vivienda de lámina, para hacer viviendas sólidas más dignas para los trabajadores; cuando el servicio de guarderías se volvió obligación; cuando se prohibió el trabajo infantil, y cuando se condicionó la cobertura del Seguro Social para los jornaleros.

En 3 décadas ha trabajado para muchas empresas agrícolas de la región de Villa Juárez. En todas existe un común denominador: trabajadores migrantes de todo México.

Yo me siento muy rica estando rodeada de esta gente. Ves a uno que es de Chiapas, a uno que es de Veracruz, de Guerrero, de San Luis Potosí; la diversidad de culturas que tenemos aquí, y a veces hasta en un solo cuarto

Tomy Galaviz administra, tramita y gestiona; es responsable del cuidado y seguridad de los niños en guarderías y escuela, mientras los padres trabajan. Los “enanos” como les dice de cariño, le roban el corazón. Durante todo el día, los pequeños dan abrazos y alegría a sus cuidadoras.

jornaleros migrantes de villa juárez

Se contagia de entusiasmo con sus “chaparritos” cuando le hacen bromas hablando en lengua nativa. “¿Qué me estás diciendo? ¡Jajaja!; porque hay unos que hablan popoluca, náhuatl, y mixteco; y los niños sueltan la carcajada”. Se angustia cuando los niños se inquietan por 8 horas de espera o más para ver a sus padres.

A los jornaleros le llama “la otra familia”. “La gente con la que trabajas se vuelve tu familia, y te vas muchas veces con la misma carga emocional que dejas aquí; o los pendientes, porque quieres seguir solucionando cosas que les corresponde a ellos mismos”.

Cuenta que uno de los momentos de más tristeza y llanto, fue cuando a una madre trabajadora de naturaleza indígena se le complicó el parto en manos de la partera. Tenía gemelos en su embarazo, al llegar al hospital murió la madre y uno de los bebés. Su esposo fue a enterrar a sus muertos a Guerrero, y ella se quedó en el hospital por un mes al cuidado de Baltazar, el bebé sobreviviente. Su conmoción fue grande al entregar la criatura a un padre adolorido.

jornaleros migrantes de villa juárez

“Te llena de satisfacción saber que tu familia, y la de los patrones también, se debe a la gente con la que trabajas”. Pide a los agricultores “no dejar la educación por fuera, porque ya hay jornaleros que ya son ingenieros, maestros, médicos y de muchas profesiones”.

De las comunidades indígenas admira la unión y el respeto. La entrevista se interrumpe, porque han salido los “enanos” con trote desparramado gritándole ¡Tomy!… Quieren otra dosis de abrazos.

Imagen: Christian López.

Sobre el autor Ver publicaciones

Juan Francisco Sotomayor

Licenciado en Ciencias de la Comunicación.
Coordinador de Redacción.
Premio nacional: “Reconocimiento a la Conservación de la Naturaleza 2012”