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Hernán Cortés lloró en Altata por estas razones…

Hernán Cortés lloró en Altata

Recuperar las naves naufragadas y comprar alimentos en la villa de San Miguel de Culiacán fue un acto tormentoso

Durante la conquista, los navegantes españoles sabían que podían enfrentarse a naufragios, amotinamientos, hambre, sed, enfermedades y ataque de los indios, pero no que todo pudiera suceder en un solo viaje, por esas causas Hernán Cortés lloró en Altata. En la Santa Cruz (La Paz) los colonos morían de hambre, por eso viajó al puerto del Guayabal para comprar provisiones en la Villa de San Miguel.

Recordemos que, en la segunda expedición de Hernán Cortés, salió de Chametla (costa de Rosario Sinaloa) llevando colonos y caballos a poblar la Santa Cruz (La Paz), al llegar (3 al 10 de mayo de 1535) envió después las 3 naves de regreso (“San Lázaro”, “Santo Tomás” y “Santa Águeda”) para que recogieran a los que quedaron en Chametla. Las naves fueron impactadas por un temporal y dispersadas al norte de Sinaloa, refugiadas en los ríos que llamaron San Pedro y San Pablo.

Según el mapa de Cortés el lugar donde quedaron refugiadas las naves el 29 de junio de 1535 (cálculo de Cortés en latitud 25º 45´), pudiera ser el Río Fuerte (25º 50´actual), en la bahía de Topolobampo o más delante en la Bahía de Santa María-Lechuguilla o Estero de San Esteban. Se estima que las naves quedaron refugiadas por dos meses (en tiempo de huracanes la peor temporada para navegar).

Hernán Cortés lloró en Altata

El barco “San Lázaro” navegó hasta la Bahía de Banderas y ahí los marineros lo abandonaron, yéndose a México. El “Santo Tomás” regresó a Santa Cruz (La Paz), y el “Santa Águeda” buscando refugio fue a dar hasta El Guayabal (Altata), en la desembocadura del Río Culiacán.

El barco Santo Tomás regresó a Santa Cruz (La Paz), en julio (en plena temporada de huracanes) en ese mismo barco viajó Hernán Cortés a buscar las otras dos naves y a comprar provisiones en la Villa de San Miguel de Culiacán.

Lee: El descubrimiento de puerto de Altata en Primer viaje sin Hernán Cortés

El historiador Fernández de Navarrete precisa que cerca del puerto del Guayabal, Hernán Cortés encontró un barco encallado, y la nave que él tripulaba también encalló.

Hernán Cortés lloró en Altata

Se halló una mañana metido entre unos arrecifes y bajos, donde rodeados de reventazón del mar no podía hallar ni salida ni entrada”. Cerca estaba el otro navío, del que le enviaron para auxiliarlo su bote y un piloto. Tratando de guiarlo para que saliera, el de Cortés encalló en un bajo peligroso, según relación que trae Fernández de Navarrete.

La crónica de Francisco López de Gómora da más detalles “Salieron y sacaron todo lo que dentro iba, y con los cabrestantes de ambas naves la tiraron fuera. Asentaron luego la fragua e hicieron carbón. Trabajaban de noche con hachas y velas de cera, que hay por allí mucha; y así, fue presto remediada”.

Confirmando el dato expuesto por Fernández, el historiador Gómora detalla que … “ahí vieron al otro navío (“Santa Águeda”) en una ensenada a unos 5 o 6 kilómetros, entonces el piloto Antón Cordero fue a auxiliar a Cortés que estaba encallado en la nave “Santo Tomás”.

El mal temporal era muy intenso en la bahía de Altata. Gómora dice que: en aquella situación tan desesperante, Cortés lloró por tanta desventura, y Cordero lanzó todas las maldiciones que aligeraron su pecho, y ya se preparaban a desnudarse para irse a nado hasta la playa, cuando…

dos golpes de mar echaron la nao en la canal que decía el piloto, más abierta por medio, llegaron en fin a otro navío surto, vaciando el agua con la bomba y calderas. Salieron y sacaron todo lo que adentro iba y con los cabrestantes de ambas naos la tiraron fuera.

Hernán Cortés lloró en Altata

El lugar de arrecifes donde encalló Hernán Cortés en la bahía de Altata debió ser la zona que hoy se conoce como los cirros de La Nanchita, ubicado a 4 kilómetros frente a la desembocadura del Río Culiacán. Y a 8 kilómetros del campo pesquero de El Castillo, pero a la orilla de la barra arenosa que separa a la bahía del mar abierto.

El arrecife de La Nanchita es un fondo superficial con rocas salientes casi inadvertidas. En esa franja, al lado del macizo continental existen otros arrecifes en la zona conocida como Las Trinchas, cercano a los parajes Cabeza de perro y Las Iguanas, pero tienen una profundidad de hasta 7 brazas.

Después de hacer las compras en la Villa de San Miguel de Culiacán, cuando Cortés salía del puerto de El Guayabal en el “Santo Tomás”, el barco golpeó en una barra costera y quedó dañado el codaste, por lo que nuevamente los marineros se vieron obligados a hacer carbón y a activar la fragua para reponer los fierros dañados.

Conoce a los primeros muertos de Altata

Otra tragedia más saliendo de Altata

En estas condiciones todo indica que el conquistador dejó el “Santo Tomás” a Grijalva, en El Guayabal (Altata) y él siguió en el Santa Águeda rumbo a Santa Cruz (La Paz). Ya llevaban dos días navegando con buen tiempo, cuando por la noche la entena de la mesana, que estaba con la vela recogida, se cayó sobre el piloto Antón Cordero, quien dormía confiadamente a su pie, causándole una muerte instantánea. Cortés tuvo que manejar el timón, cosa que hacía muy bien, según López de Gómora.

En ese viaje Cortés tuvo dificultades para llegar a la Santa Cruz, regresó con sólo dos barcos, porque el otro quedó encallado en Bahía de Banderas Xalisco. No paró la tragedia, en Santa Cruz había muchas personas muertas de hambre, y los colonos lo maldecían por su descubrimiento.

La comida comprada en San Miguel de Culiacán mató a los hambrientos:

Bernal Díaz del Castillo describe un momento más dramático… y comieron tanta carne los soldados… (la que habían comprado en San Miguel de Culiacán) que se murieron la mitad de los que quedaban…Y por no ver Cortés delante de sus ojos tantos males, fue a descubrir otras tierras, y entonces se toparon con la California, que es una bahía…

Así fue como terminó de descubrir después los dos lados de la península de Baja California.

Autor

Licenciado en Ciencias de la Comunicación. Coordinador de Redacción. Premio nacional: “Reconocimiento a la Conservación de la Naturaleza 2012”
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