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Argelio extraña a su pueblo, donde no hay covid19, pero tampoco hay acceso.

Este joven estudiante y mesero trabaja en Culiacán y no puede regresar a Patatehel un pueblo indígena sin covid que bloqueó el acceso por seguridad.

Argelio Guzmán Sánchez, terminó la cuarentena, pero está atrapado en Culiacán. Recuerda con entusiasmo las maravillas naturales de su pueblo Patatehel en el municipio de Chilón, Chiapas. Comparte orgulloso que sus familiares son productores de café y maíz, dedicados principalmente a la agricultura. Le emociona hablar de ese lugar de muchos paseantes, por estar cerca al centro turístico de la Cascada Agua Azul. Pero ahora está acá en este calorón.

Conforme avanzó la pandemia, Argelio como muchos mexicanos que viven lejos de su lugar de origen, sintió la urgencia de volver a casa, sin embargo, no pudo volver: “En mi pueblo hicieron una barrera y no dejan entrar turistas, y a quienes salieron a trabajar, desde que empezó esta situación se hizo el bloqueo para quienes estamos fuera, de momento no puedo volver”.

VIDEO: Argelio extraña su pueblo donde no hay covid, pero tampoco hay acceso

“Estudio contaduría pública y trabajo como mesero para poder salir adelante y costear mis estudios, extraño mucho a mi familia y aunque me gusta mucho Culiacán, espero poder visitarlos pronto”.

“Lo que más extraño de mi tierra es la naturaleza, el clima a comparación de aquí es más fresco, escuchar a los animales en cualquier lugar que vayas, en los ranchos, la vegetación de bosque y selva”, comparte Argelio al referirse a su natal Chiapas.

abren restaurantes en Culiacán

Este joven estudiante de 24 años de edad salió de su pueblo hace 5 años y hoy no para de trabajar. Utiliza su bicicleta para desplazarse y así prevenir la exposición al coronavirus: “Así vivimos con la nueva normalidad, todos los días me levanto a las 6 de la mañana y prefiero usar mi bici que el transporte público para cuidar la distancia, la verdad que me siento más seguro”.

Argelio te recibe al llegar al restaurante con gran amabilidad y alegría y lo primero que notas al entrar es un tapete para sanitización de las suelas de tu calzado, posteriormente toma tu temperatura y se asegura que utilices el cubrebocas, además de extenderte el antibacterial. El personal te proporciona cubrebocas el cual es obligatorio para desplazarte dentro del lugar.

Este joven no pierde la esperanza, desborda gran ánimo mientras realiza sus actividades entre las mesas, que hoy tienen mayor espacio entre ellas. Tan pronto y se retiran comensales, Argelio y personal del lugar proceden a sanitizar todo el espacio.

“Mi familia es mi motor y cuando pase todo quiero ir a verlos para poderlos abrazar y estar con ellos”.

La epidemia del coronavirus en México está haciendo resurgir historias de lo cotidiano, de hombres que como Argelio son el activo para mover la economía regional. Ni el coronavirus ni la distancia le quitan las ganas de luchar… cuando todo pase quiere regresar a su tierra con su título profesional.

Texto e imágenes:
Adrián Varela
Edición:
Juan Fco. Sotomayor
Edición audiovisual:
Christián López

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