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A Kenia, un sueño la mantiene con el dedo en el renglón

Kenia

Escrito por: Lizbeth Barrón

Muy a pesar de las dificultades de la vida, Kenia García, ha salido adelante con gran esfuerzo y dedicación.

A los 20 años, muchos jóvenes dedican su tiempo a la escuela, los amigos y la fiesta.
Disfrutan de su día a día entre risas y aventuras propias de la juventud.

Sin embargo, no es el caso de todos los veinteañeros. Ahí está Kenia Lizbeth García Tolosa, una joven que desde su niñez ha tenido que enfrentar la vida, sin importar las dificultades que se presenten.

Cuando apenas era una niñita de seis años, sufrió uno de los mayores embates que puede vivir una persona. Perder a su padre.

Kenia

Kenia Lizbeth García Tolosa

El golpe fue devastador para la familia. Su madre, Soledad, una joven ama de casa, encargada del cuidado de sus dos pequeñas, Kenia y otra niña de tan solo 5 meses de nacida sintió que la vida se iba junto a su querido Miguel Ángel. El amor de su vida.

Quedarse sola no es sencillo, y menos con el dolor de perder al padre de tus hijas, al que para ella fuera el hombre ideal.

Padre responsable y trabajador quien desde muy joven se desarrolló en el oficio de la albañilería, para Soledad era todo lo que necesitaba para seguir formando su familia.

Sin embargo, el destino les tenía preparada una vida diferente. Soledad, se vio en la necesidad de dejar a sus hijas para ir a buscar el sustento. No fue fácil, pero por amor a sus hijos, una mujer lucha contra todo.

Y más teniendo siempre presente el deseo de Miguel Ángel, la encomienda era que sus hijas debían estudiar y jamás abandonar la escuela pese a las necesidades económicas que vivieran.

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Miguel Ángel sabía que no hay mejor herencia que el estudio. Él lo aprendió en carne propia al no tener la oportunidad de estudiar y deseaba que sus hijas lograran lo que él no pudo.

Con el paso del tiempo, una madre ausente por las responsabilidades laborales, Kenia fue creciendo con la carencia del amor que una vez tuvo de su padre.

Ahora, a sus 22 años, señala que los recuerdos que tiene de su padre son muy vagos. Pero lo que jamás podrá olvidar es el amor y la felicidad que les proveía.

Con el pasar de los años, la relación con su madre fue decayendo, la vida les cambió y el destino obstinado causó la separación.

Los desafíos y cambios de la edad generaron en Kenia una actitud agresiva, convirtiéndola en el centro de las peleas callejeras con lo que forjó un carácter fuerte y desafiante.

Esas actitudes muchos problemas le causaron en su vida. Los conflictos en su hogar eran cada vez más frecuentes y las llamadas de atención eran el “pan de cada día”.

Entre las preocupaciones que generaba al seno familiar, sus abuelos decidieron hacerse cargo de la “chiquilla rebelde”. Ellos la trataron siempre con amor.

Conoce la siguiente historia

Papá Miguel y mamá Carmen, se convirtieron en un pilar importante junto con el recuerdo de su padre. El deseo de dejar una vida desordenada y empezar a superarse llegó en el momento indicado.

Kenia ablandó su corazón con el amor de sus abuelos; sus sentimientos de rencor con la vida se convirtieron en el deseo de servir.

Dejó las calles y peleas para convertirse en la protectora de sus abuelos, una jovencita obediente y con el deseo de ser cada día una mejor persona.

Con gran esfuerzo de su parte, logró concluir sus estudios de secundaria y preparatoria para tener el deseo de superarse en la vida.

Cuando llegó su tiempo, Kenia decidió estudiar la licenciatura en Psicología. Asegura que una de sus habilidades es escuchar a las personas.

Aunado a ese deseo de ayudar a los demás, sabe que con esta carrera podrá ser un instrumento para que otras personas enmienden su vida. Así, tal y como ella lo logró.

Porque asegura que “Querer es poder”. Muestra de ello es que ha tenido un desarrollo personal que la convierten en una mujer de trato amable y dulce sonrisa.

Para Kenia no hay imposibles. Tan es así, que muy a su pesar, con la llegada del Covid-19 se vio obligada a abandonar sus estudios. La situación económica la orilló a buscar un empleo.

Llegó hasta un restaurante de comida china en donde buscaban a una mesera. Sin experiencia alguna, Kenia empezó a trabajar con muy buen ánimo. Mismo que fue observado por sus superiores y al poco tiempo le dieron la oportunidad de trabajar como cajera, posteriormente como cocinera y actualmente se desempeña como subgerente del restaurante.

Un crecimiento exponencial en tan solo en un año ha logrado desarrollarse dentro de la empresa y ser reconocida por su buen trato hacia todos los que están a su cargo.

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Sin embargo, no todo es felicidad. Para Kenia es frustrante no tener tiempo para ella misma. Pero con madurez, reconoce que todo lo que se desea obtener requiere sacrificio y si para salir adelante es necesario sacrificar la diversión y los ratos de relax, Kenia está dispuesta a tomarlo.

Asegura que lo que más desea es hacer sentir orgullosa a su familia. Tan es así, que divide su tiempo en el trabajo para poder conectarse a las clases virtuales.

Logró volver a inscribirse en el tercer grado de la licenciatura y ahora se esfuerza al doble para ser una buena estudiante y empleada.

Kenia es un claro ejemplo de superación. A pesar de cualquier adversidad no quita el dedo del renglón para cumplir su sueño y ser la psicóloga de la familia.

Lizbeth Barrón/Jackie Sánchez

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