Isabel García, la mujer de las piñatas que ha dado alegría por casi 3 décadas al sur de Culiacán
Al sur de Culiacán, en la colonia Esthela Ortiz, se encuentra un vibrante taller donde se crean sonrisas en forma de piñatas
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En el sector sur de la ciudad, en la colonia Esthela Ortiz de Toledo, se encuentra un vibrante taller donde se crean sonrisas en forma de piñatas.
En una especie de cochera adaptada como taller, Verónica Isabel García Martínez, de 49 años, ha dedicado más de la mitad de su vida a transformar papel y cartón en figuras coloridas que iluminan las fiestas infantiles.
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Su historia comienza entre las colonias Libertad y El Palmito, por la calle 20 de Noviembre, donde hace 26 años elaboró su primera piñata por una razón muy especial: celebrar el cumpleaños de su hijo mayor, hoy de 28 años.
Afición por las manualidades que se convirtió en negocio
"Siempre me gustaron las manualidades, de niña hacía piñatitas para jugar, pero cuando mi hijo iba a cumplir años, mi hermana y yo decidimos hacerle una piñata y decorar su fiesta", recuerda sonriente durante la entrevista para Tus Buenas Noticias.
Aquella piñata no solo fue un éxito en la celebración, también despertó el interés de los vecinos. Pronto, comenzaron a recibir encargos y, casi sin darse cuenta, su afición se convirtió en un negocio.
Hoy en día, su taller "Piñatas Marissa" es un referente en la elaboración artesanal de piñatas. Hace 21 años se estableció en su actual domicilio en la calle Alberto Terrones, donde trabaja en compañía de su familia.
"Mi hija Marissa y mi suegra me ayudan con la elaboración, y mis otros hijos me apoyan en la venta. Es un negocio familiar", comenta Isabel.
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Un negocio de desafíos y constancia
Como todo oficio, la elaboración de piñatas tiene sus desafíos. La demanda es estacional, con picos en Navidad y el Día del Niño, y periodos de baja actividad durante el verano. "Las vacaciones largas y la temporada de lluvias suelen ser las más difíciles, pero siempre hay trabajo", explica.
Además, en los últimos años, la inseguridad ha impactado el negocio. "La gente hace menos fiestas, sobre todo en las escuelas, y eso nos ha afectado", confiesa. A pesar de ello, sigue firme en su pasión y dedicación, ajustándose a las nuevas condiciones del mercado.
La creatividad es clave
Lo que distingue a "Piñatas Marissa" es la calidad y el detalle de sus creaciones. Algunos diseños, como los Transformers o los autos monstruo, requieren un esfuerzo extra debido a su complejidad, pero para Verónica Isabel, el reto es parte de la satisfacción.
Recuerda que en el pasado fabricaban piñatas para exhibición, pero hoy la mayoría de los pedidos son personalizados. "La gente busca personajes específicos, así que trabajamos sobre pedido", explica. El proceso incluye un anticipo y la elaboración de la piñata con el máximo detalle posible.
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En estas casi tres décadas, Isabel ha construido un negocio sólido, además de una tradición en su comunidad.
Sin planes de expandirse más allá de su taller, su sueño es simplemente ampliarlo un poco para seguir haciendo lo que ama: llenar de color y alegría las celebraciones de su ciudad durante todo el año.