Con dedicación Marcos Domínguez convierte un baldío en un esplendoroso parque alegre
Marcos Domínguez no es solo un asesor en Parques Alegres. Según los vecinos del parque "Los Ángeles Ventura", ha sido una motivación para ayudarlos a convertirse en un parque inclusivo.
Culiacán, Sinaloa.- Cuando un asesor de Parques Alegres visita un futuro parque, generalmente encuentra un terreno baldío lleno de maleza y escombro.
Inmediatamente emprende la búsqueda de liderazgos casa por casa. Personas aliadas que, de manera natural, atraigan la atención de otros vecinos para el arduo trabajo que implica rescatar un espacio público.
En el trayecto realiza el ejercicio cotidiano, que coincide con aquel que fortalece amistades o grandes relaciones: escucha mutua, convivencia constante, apoyo para derribar obstáculos, trabajo arduo para alcanzar objetivos en común, así como la celebración de logros en conjunto.
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A decir de Érica Bueno, presidenta del Parque Los Ángeles Ventura, el apoyo que reciben de su asesor es invaluable, pues tienen acompañamiento permanente y con su orientación han alcanzado diversas metas.
Recientemente, la realización del primer curso de verano, con el que se obtuvieron recursos para diversas mejoras del espacio público.
Dicho curso se realizó a propuesta del asesor, a partir de la experiencia exitosa de otro parque que asesora: CNOP, cuya personalidad es similar al otro espacio público.
“CNOP hace cursos de verano desde hace 6 años, entre la presidenta y otra vecina. Tienen mucha experiencia, tengo activo ese comité, le comenté a Érica y su comité aceptó hacerlo”, dice Marcos.
“Una de las vecinas es trabajadora social, y da clases, así que le propuse que diera el curso, dijo que sí, habló con el comité y acordaron invertir en el parque todo lo recaudado”.
Un parque con apoyo de todos los vecinos
El parque Los Ángeles Ventura, lograba cada vez más objetivos: un columpio para niños en silla de ruedas, cada vez más plantitas y árboles, alumbrado público y la asistencia de más familias.
Luego llegó la pandemia, y con ella la pérdida de uno de los integrantes más entusiastas del comité.
“El año antepasado trabajaba muy bien el comité, pero falleció un integrante muy querido: Don Pancho. Ahí se vino abajo el comité. Los integrantes estaban muy tristes, yo mismo, esos días no quería ni ir al parque porque esa persona siempre estaba presente en las reuniones y muy participativo y propositivo siempre. Nos dio para abajo a todos”, recuerda.
Poco a poco, relata, el año pasado se reestructuró el comité; volvió aun con más impulso, listos para trabajar como Don Pancho lo hubiera hecho.
“Ahora se han unido más los papás para las actividades que se hacen. Asisten muchos papás y niños. Tengo este parque desde hace 2 o 3 años, ya ni sé, siento que los conozco de toda la vida y ellos me conocen bien, también”, comenta.
Marcos Domínguez explica que ser asesor es una labor importante, interesante y un poco complicada; todo depende de cada comunidad, pues cada colonia es diferente, por tal razón, las estrategias que funcionan en un parque no necesariamente son útiles para otro.
“No se pueden hacer las mismas actividades en todos los parques o en todas las colonias. Cada colonia es diferente, tiene su personalidad, los niveles socioeconómicos son diferentes. En algunas predominan los adultos mayores y es más difícil hacer actividades en el parque, por ejemplo. Se trata de convencer a la gente de alguna actividad. Se debe convencer al comité, a los vecinos”, explica.
Así, los asesores desarrollan una habilidad para conocer el tipo de parque que nacerá en las colonias de su cartera.
“Primero estudias el parque, el sector. Implica visitas constantes, observar qué tipo de asistentes predominan. Platicas con la gente. Cada año hacemos un calendario de actividades y ellos me dicen qué creen que se puede hacer o qué no”, explica.
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