Se preparan Sinaloa y Culiacán para la movilidad sustentable

Culiacán para la movilidad sustentable

Esperamos el día en que las principales ciudades transformen su manera de planear pensando en el respeto a usuarios de otra forma de transporte

Columna Reflexiones de un aspirante a buen vecino. Por Miguel Calderón

¿Qué tan amigable estimas que resulta la Ciudad de Culiacán para la movilidad sustentable? ¿Crees que hay obstáculos que van contra de un transporte eficiente y amigable con el medio ambiente? ¿Eres de los que piensan que faltan instituciones especializadas localmente para un buen análisis de este tema? ¿En tu opinión, existen los instrumentos normativos, técnicos, de planeación y de evaluación suficientes para asegurar que nuestra Ciudad es un lugar en el que no se sufre o se corre riesgo por moverse de un lado al otro?.

El Gobierno de Alemania financió la publicación de un estudio reciente sobre este tema en México. Con el apoyo de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, mejor conocida como SEDATU, contrastó poco más de 180 prácticas en todo el país y calificó de buena manera sólo a 35.

La investigación “Ciudades para la movilidad: Mejores prácticas en México”, tiene como objetivo identificar, investigar y documentar casos de éxito que inspiren e informen a los diversos grupos de la sociedad que están interesados en el desarrollo y la realización de acciones similares en pro de la movilidad.

Un hallazgo interesante, además de los 35 casos de éxito, es que solamente el 1% de los municipios en nuestro país cuenta con un área especializada sobre estos temas.

Dicho de otra manera, para la gran mayoría de los Ayuntamientos estos temas no son de interés o de prioridad a la hora de la implementación de sus políticas públicas.

En medio de este panorama adverso, la publicación menciona textualmente lo siguiente: “Chilo” es una palabra sinaloense que expresa que algo está bonito o es asombroso, para referirse a la decisión gubernamental por poner en práctica el programa de Bicicleta Pública sin anclaje.

Mazatlán y Los Mochis dentro de las ciudades con mejores prácticas en movilidad

Las páginas 82 y 83 de este documento dan cuenta de los detalles de Muévete Chilo como una política pública ejemplar cuando de movilidad sustentable se habla.

Los números son ilustrativos 32 mil 748 registros de usuarios, 447 viajes diarios promedio, 107 mil 494 viajes en bicicleta desde su inicio hasta la fecha de corte, 167 mil 271 kilómetros recorridos y 28 toneladas de dióxido de carbono evitadas.

Junto al Optibús de León, al Acabús de Acapulco y al Nochebús de Insurgentes en la Ciudad de México, Muévete Chilo emerge con un distintivo que quizá pocos imaginamos.

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Este sistema, que traslada a la gente en Bici por 5 pesos, ha resultado una agradable sorpresa que venció pronósticos en contra ligados al clima, a la humedad y la cultura. En este camino, Mazatlán ha sido prueba superada.

En esta ruta Ahome, que también la mencionó el estudio por su fabulosa zona 30, es el pasó que sigue. La capital del Estado, Culiacán, representa un desafío genial en este plan por ser, de las tres ciudades, la que más compleja infraestructura tiene para andar en bicicleta.

Las autoridades locales han expresado públicamente su preocupación por que un programa de este tipo, que tiene en su esencia buenas intenciones, termine siendo el detonador de tragedias por no considerar los riesgos.

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El estudio al que nos hemos referido en esta reflexión lo señala de otra manera: “Si verdaderamente se desea impulsar una política pública de movilidad que incentive la caminata, el uso de la bicicleta y el transporte público, se requieren desarrollar proyectos en coordinación con otras áreas para que los beneficios económicos, ambientales y sociales” sean tangibles para todos los habitantes de la Ciudad.

La gente en nuestras calles ya anda en bicicletas, aunque no haya un sistema de ciclovías formalmente. El reto es ir adaptando, como lo sugiere esta investigación, paulatinamente no sólo la infraestructura poco a poco al sistema, sino la cultura de respeto del conductor del vehículo motorizado hacia el ciclista y así evitar accidentes.

Explorar la posibilidad de una campaña de respeto hacia todos los usuarios de las vialidades podría ser parte del proceso. Cada quien por su lugar y en completa armonía es lo que me imagino. Si eso se logra yo creo que estaría bien Chilo.

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Miguel Calderón