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3 razones para tener un entrenador

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Un entrenador te ayudará en áreas que nunca imaginaste.

En la vida es mejor estar acompañado que solo. Siempre estamos necesitando compartir nuestros pensamientos con alguien. Ese alguien puede ser tu madre, padre, cónyuge, amigo, amiga, jefe, compañero o un entrenador profesional.

Si se puede tener uno mejor, pero si no, cualquiera de las personas mencionadas puede jugar ese rol.
A la vez, nosotros también podemos ser entrenadores para otros.

Trabajar con un entrenador es una excelente manera de enfrentar la abrumadora tarea del crecimiento y la evolución personal.
Como adultos, enfrentamos innumerables desafíos para encontrar la coherencia necesaria entre nuestro yo emocional y racional.

Nos ocupamos de los problemas de nuestras relaciones.
Luchamos a lo largo de nuestras trayectorias profesionales.
Nos preocupamos por nuestras finanzas y por mantener a una familia.
Siempre buscamos formas de mejorar.

Te recomendamos leer:

Cómo hacer que esto suceda:

  • Frente a estos desafíos, ¿cómo podemos capacitarnos para manejarlos y aprender de ellos?
  • La práctica es importante, pero ¿cómo sabemos que estamos practicando las cosas correctas?
  • Necesitamos reflexionar sobre nuestro trabajo, nuestras acciones y nuestras emociones, pero ¿qué podemos hacer para crear la conciencia necesaria?
  • La mejora suena muy bien, pero ¿cómo podemos medir objetivamente el progreso de nuestro proceso?

Trabajar con un entrenador puede aligerar la carga de este esfuerzo que de otra manera sería pesado.
Te sentirás escuchado e inspirado para abrirte más.
Te harán preguntas que nunca hubieras pensado.
Aprenderás cosas sobre tí mismo que ni te imaginas.

un entrenador

Las 3 razones principales por las que te conviene tener un entrenador

1. Sentirte escuchado puede ser transformador

Seamos realistas, escuchar es una habilidad de la que carece la mayoría de las personas.
Nuestra naturaleza narcisista tiende a forzarnos a un cierto nivel de interés propio que bloquea la audición profunda y la empatía.
Como resultado, en la mayoría de las conversaciones que tenemos no nos sentimos escuchados.

Los entrenadores están capacitados para escuchar.
Practican la habilidad de escuchar y se enfocan en su habilidad para escuchar profundamente.
En una conversación con un entrenador, nos sentimos comprendidos y vistos por una persona que realmente nos escucha.
Este sentimiento por sí solo es una parte única y valiosa de lo que hace que el coaching sea tan eficaz.
Los entrenadores nos permiten impulsar las prioridades y los cambios que deben realizarse, en función de lo que sea más viable para nuestras necesidades de aprendizaje actuales.

Los entrenadores se concentran en ti durante el tiempo que estén juntos.
Realmente crean un espacio de presencia y atención.
Es en este espacio donde podemos explorar nuestros pensamientos y decirle esos pensamientos a alguien que realmente está escuchando.

Los entrenadores están capacitados para escuchar y comprender.
Como persona diferente a nosotros y, por lo tanto, mucho menos parcial en el contenido de lo que compartimos con ellos, un entrenador es mucho más capaz de recibir objetivamente lo que le dices.
Es menos probable que tengan una reacción a lo que decimos.

Los entrenadores emplean el poder de escuchar profundamente.
Uno de los conceptos centrales del coaching es escuchar profundamente.
Esta audición profunda les permite obtener un aprendizaje y una comprensión completa, identificar herramientas para el cambio y ayudar a expandir el aprendizaje.

La simple actividad de pensar en voz alta y compartir tus pensamientos es útil por sí sola.
Si no sucediera nada más, poder hablar de tus experiencias sin interrupciones o distracciones te permite escucharte a ti mismo decir cosas.
Cuando alguien te escucha profundamente, sientes la libertad de decir más de lo que dirías en cualquier conversación normal.
Cuanto más digas, más aprendes.

“La mayoría de la gente no escucha con la intención de comprender; escuchan con la intención de responder ” – Stephen R. Covey

Preguntas que comenzamos a hacernos cuando nos sentimos escuchados:

  • ¿Cuánto de mí puedo aportar a las conversaciones que tengo?
  • ¿Las personas con las que me comunico me permiten decir las cosas que necesito decir?
  • Al compartir mis desafíos o problemas con la gente, ¿qué me reprime?
  • ¿Con qué frecuencia me siento comprendido por las personas con las que me comunico?

Lee: ¿Qué es la Inteligencia Emocional?

2. Preguntas poderosas conducen a la autoexploración

Un entrenador comprende cómo su presencia puede mejorar una conversación y se asegura de que la atención intencional esté al frente de su trabajo.
Como oyentes profundos, los entrenadores tienen entrenamiento y experiencia para escuchar más allá de la superficie de nuestras palabras.
La presencia que nos ofrece les permite estar al tanto de nuestros procesos y hacer preguntas poderosas que se basan en lo que decimos y cómo lo decimos.

Ser capaz de hacerme preguntas y responder honestamente conduce a un sentido mucho mayor de autoconciencia.
Al trabajar con un entrenador durante este proceso, me han hecho preguntas que nunca hubiera considerado hacerme.
He estado aprendiendo a hacerme preguntas más profundas y, como resultado, a escuchar respuestas que realmente necesito escuchar.

Un entrenador puede sentarse en el asiento del pasajero y ayudar a navegar nuestros pensamientos mientras conducimos el proceso de nuestro viaje de aprendizaje a través de la auto-indagación.

Los entrenadores cultivan la habilidad de la curiosidad.
La curiosidad es una habilidad y los entrenadores entrenan y aprenden a sentir curiosidad por las personas con las que trabajan.
Es a través de esta curiosidad que ocurre la exploración.
Un entrenador está interesado en las cosas profundas e importantes en la vida de sus clientes, lo que naturalmente impulsa una conversación llena de exploración.

Los entrenadores utilizan una investigación poderosa para facilitar la comprensión.
Las preguntas poderosas que hace un entrenador pueden ayudarnos a comprendernos mejor a nosotros mismos.

En ese entendimiento, podemos comenzar a descubrir qué creencias limitantes, desafíos u oportunidades disponibles para el crecimiento existen dentro de nuestro proceso.

Las preguntas de un entrenador son muy personalizadas.
Se conectan, se enfocan y reflexionan sobre lo que el entrenador ha aprendido de las conversaciones que tienen.
Un entrenador relaciona lo que ha escuchado profundamente con lo que sus clientes están tratando de lograr.

Estas consultas miran hacia adelante en lugar de hacia atrás y nos invitan a participar en un nuevo aprendizaje.
Los entrenadores nos permiten impulsar las prioridades y los cambios que deben realizarse en función de lo que sea más viable para nuestras necesidades de aprendizaje actuales.

“Si deseas mejorar, hazte el despistado en asuntos que no sabes, no trates de parecer que sabes” – Epicteto

Preguntas que comenzamos a hacernos:

  • ¿Qué creencias me están llevando a sentir o actuar de cierta manera?
  • ¿Cuáles son las emociones que están impulsando mis acciones o respuestas?
  • ¿Cuáles son las fuentes de mi ansiedad y cómo trato con esa ansiedad?
  • ¿Cuál es mi papel en la creación de los problemas que existen en mi vida?

3. El aprendizaje ocurre con el tiempo

El aprendizaje es un proceso de toda la vida.
El crecimiento requiere tiempo, paciencia y trabajo.

Aquí es donde un entrenador realmente puede aportar un valor excepcional y duradero.
Un entrenador nos hace responsables de la reflexión y el cambio necesarios para aprender fuera de las sesiones.
Sin duda, podemos encontrar un beneficio sustancial de la conversación exploratoria, pero el aprendizaje es un esfuerzo acumulativo.
Sucede a través del análisis enfocado, la experiencia consciente y la reflexión deliberada a lo largo del tiempo.

Como entrenador, he tenido clientes que me han pedido consejo.
Me han pedido respuestas.
Al no darlos, he aprendido que todos tenemos una inmensa capacidad de aprender y he visto a la gente darse cuenta de esta capacidad al asignar sus propios aprendizajes deseados.
Mi trabajo como entrenador es identificar patrones, diseccionar sistemas de creencias y abrir las puertas para facilitar una mayor comprensión de uno mismo.

Comprometidos con el trabajo sobre sí mismos, he visto que las personas son capaces de realizar los cambios necesarios para alcanzar cualquier objetivo o solucionar cualquier problema que puedan tener.

Los entrenadores escuchan acumulativamente.
Un entrenador está capacitado no solo para conectar los puntos necesarios para el aprendizaje en una sesión, sino también en el transcurso de muchas.
Un entrenador toma la comprensión adquirida a través de lo que ha escuchado para ayudarnos a generar el tipo de aprendizaje que conduce a los cambios deseados.

Los entrenadores se aseguran de que nuestro aprendizaje sea intrínseco.
El entrenador no está ahí para enseñar o dar consejos.
En cambio, ofrecen asociación para diseñar objetivos, acciones y medidas de responsabilidad destinadas a integrar y expandir nuevos aprendizajes.
El aprendizaje más poderoso proviene de adentro.

Los entrenadores nos hacen responsables.
Al ayudar a crear un cambio sostenible, un entrenador responsabiliza a sus clientes de las formas de la vida real en que las cosas que aprenden se implementan en experiencias futuras.
El trabajo real que hace una persona, incluso cuando contrata los servicios de un entrenador, ocurre entre las sesiones, por su cuenta.
A medida que nuestro trabajo continúa, un entrenador sirve como guía para integrar nuevos conocimientos.

“Siempre estoy dispuesto a aprender, aunque no siempre me gusta que me enseñen” — Winston Churchill

Preguntas que comenzamos a hacernos:

  • ¿Qué creencias limitantes he descubierto y dónde puedo practicar para probar la validez de esas creencias?
  • ¿Quién puede ayudarme a realizar los cambios que busco y quién puede hacer que mi crecimiento sea más desafiante?
  • ¿Qué hábitos necesito crear o romper?
  • ¿Cuáles son mis valores y dónde aparecen en las decisiones que tomo?

Pensamientos finales

Nuestra maduración emocional y nuestro camino para convertirnos en lo mejor de nosotros mismos requiere tiempo y esfuerzo deliberado.
Vendrá con muchos altibajos.
No estoy diciendo que simplemente puedas salir y contratar a un entrenador y puf, ya no estás luchando con la vida.
Pero, si queremos crecer y asumir intencionalmente el trabajo que será necesario, un entrenador puede ser un recurso asombroso en el proceso inevitablemente largo y arduo.
Las conversaciones de coaching nos ofrecen el espacio para pensar en voz alta.
Nos sentimos más abiertos a explorar nuestras experiencias, creencias y deseos sin interrupciones ni consejos no solicitados.
Es en este espacio donde podemos empezar a hacernos preguntas.
Donde podemos comenzar a comprendernos a nosotros mismos y a nuestros sistemas.
Donde podemos comenzar a aprender sobre nosotros mismos y mirar hacia adentro para determinar qué necesitamos para avanzar, cambiar o evolucionar.

Hasta ahora, he aprendido que …

  • El espacio para escuchar es escaso y un entrenador se compromete a estar presente para que nos sintamos escuchados y comprendidos.
  • La curiosidad es necesaria para explorarnos a nosotros mismos y comprender mejor nuestros desafíos desde múltiples perspectivas.
  • El aprendizaje ocurre con el tiempo y requiere reflexión, conciencia y evolución de creencias.
  • Y un gran entrenador puede ofrecerle todas estas cosas.
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