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El vuelo del Pelícano Café (Pelecanus occidentalis californicus) en la Bahía de Ohuira

pelícano café

Dr. Xicoténcatl Vega Picos

Aquel día seis de marzo del 2020, poco antes de las 5:30 a.m., la alarma de varios despertadores sonó casi al unísono. No era un día cualquiera para Elsa, Isain, Lorenzo y Manuel. Ese día enfilaron al embarcadero de Topolobampo para esperar a José con su panga y subir los arreos que ocuparían para emprender su aventura en la bahía de Ohuira, José siempre llegaba tarde al encuentro, de 5 a 10 minutos como siempre. Sin embargo, ninguno de ellos mostraba desesperación pues, binoculares en mano, observaban individuos de Pelícano Café para ver si tenían alguno de los anillos que durante esa temporada 2019-2020 habían colocado a un buen número de ejemplares.

La salida a la Bahía de Ohuira finalmente sucede; con paso lento la panga se mueve de acuerdo con lo que los “4 fantásticos” observan. Se paran, Lorenzo observó un Pelícano anillado. Detrás de aquella panga, junto a los 5 que se ven, ¿no los ves?, se movió y quedó de frente.

pelícano café

Si, ya lo vi, respondió Isain entusiasmado, justo enfrente de los otros dos, es el de la derecha. Ahhh, ok, ¡ya lo vi! gritó Elsa. Manuel, el “francés”, era más parco, con su cámara con teléfono de largo alcance en mano, ya había disparado el obturador de esta y tenía unas 20 fotografías de ese individuo. Dependiendo de la postura del ave era el debate del número del anillo.

Ya todos de acuerdo con el número del anillo observado, se enfilaban al encuentro esperado esa mañana: la captura de un Pelícano café para instalarle un Transmisor Satelital (TS). Cabe destacar que esta es la subespecie Californicus, la cual se encuentra Amenazada en la NOM 059 SEMARNAT 2010 y Anexos de 2019.

Los TS es una técnica innovadora que permite determinar los movimientos de animales por medio de señales emitidas por estos transmisores a los satélites. Estos aparatos han evolucionado en muy poco tiempo y ahora existen nanotransmisores que pueden ser colocados hasta en insectos. La información es valiosa, entre otras cosas, porque los datos pueden ser, incluso, hasta del mismo día. Son caros, muy caros, por cierto.

El ansiado encuentro por fin ocurrió. Ese día se capturó un Pelícano Café, se le tomaron sus medidas morfométricas, se le colocó un anillo metálico en la pata izquierda, con el número TDA.UU00343 y el anillo plástico alfanumérico J1A, su color es amarillo y los números son negros: Posteriormente Manuel, procedió a colocar un arnés sobre su espalda y pecho en donde se le colocó el TS, todo esto se realizó en menos de 30 minutos.

Ya bautizado (pues los anillos son únicos e irrepetibles), se liberó y se observó por más de 30 minutos para ver su comportamiento. Comprobado la ausencia de estrés en J1A, los cuatro fantásticos siguieron con otras cosas: eso es un decir, siguieron observando aves, al fin y al cabo, es su trabajo y vicio.

Ahora, ¿qué nos dice el J1A con su TS en la espalda? Para esta pequeña aportación tomaremos los datos crudos que nos muestra la siguiente página tan solo del mes de octubre. El J1A presenta una extremada fidelidad a la bahía de Ohuira, particularmente la isla Bledos en donde pernoctó todo el tiempo.

Entre las 06:40 a 06:50 despierta y se mueve a unas pequeñas islas rocosas frente al poblado de Lázaro Cárdenas, de ese punto realiza movimientos esporádicos de no más de dos kilómetros por el litoral, siempre frente al poblado, en donde busca y obtiene su alimento.

De estos 22 días, en dos de ellos salió de su zona de confort y coincidentemente los vuelos fueron muy parecidos. Viaje a la desembocadura del dren de Juan José Ríos, vuelo a la isla Patos, estancia por la tarde en esa zona y regreso a la isla Bledos.

Al permanecer la mayor parte del tiempo en esa zona, en los 22 días de octubre, el J1A no superó los 176 kilómetros. Un ejemplo, el día 3 de octubre recorrió menos de 6.92 kilómetros. Esta ausencia de movimientos nos hace presuponer que en esa zona encuentra todos los requerimientos para su supervivencia: alimentación, descanso, refugio, convivencia con otros individuos, seguridad, entre otros.

Lee: El Playero Occidental (Calidris mauri), su sitio de reproducción en la tundra

Este es un individuo que “se quedó en casa”. Sin embargo, otros dos fueron “vagos”, se movieron al vecino estado de Baja California previo recorrido por la zona costera de Sonora. De ese hablaremos en otra entrega.

Estos trabajos fueron financiados por Gas y Petroquímica de Occidente S.A. de C.V. en el marco de su estrategia para la conservación de la biodiversidad en este sitio Ramsar, un esfuerzo que vale la pena su seguimiento.

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