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Jesús Manuel nutre el alma con su música

Desde niño reconoció su pasión musical y la confirmó participando en distintas agrupaciones. Lleva en la música el orgullo de Navolato

 

Jesús Manuel Jiménez Ayala creció entre el sonido de la trompeta y el clarinete. Su abuelo Ramón Ayala Carrasco era un hombre que amaba la música. Tenía el Don. Sin ningún tipo de educación era un “maestro” de los instrumentos de viento.

Escucharlo le hizo sentir esa curiosidad que abunda en los niños. Tomar la trompeta y empezar a sacar las canciones “de oído” era fácil para Jesús Manuel.

Y es que el talento lo traía consigo. A los nueve años ya tocaba la trompeta.

Con el paso del tiempo descubrió nuevos sonidos, aprendió a tocar la tarola, el clarinete, trombón, tuba e incluso el teclado. Sin más instrucción que la de un amoroso abuelo.

Un hombre sabio que a pesar de su falta de preparación lo motivó para que estudiara música. Que fuera un músico “de verdad”.

Desde pequeño Jesús Manuel era un virtuoso de la música, fue creciendo con esa sensibilidad y amor por el sonido de sus instrumentos.

El mismo Jesús Manuel asegura que el amor por la música se trae desde la cuna. Ahora es maestro. Maestro de cientos de niños y jóvenes que han pasado por sus aulas en donde con amor y paciencia les instruye en este maravilloso mundo de la armonía.

Asegura que la música nutre el alma de quienes la disfrutan.

Durante los últimos 14 años de su vida se ha dedicado a preparar a los talentos navolatenses. Siente que además la música es una herramienta muy importante para la paz, pues logra sensibilizar a quienes lo escuchan, y también a quienes con sus instrumentos logran melodías que tocan algunas fibras sensibles de quienes la disfrutan.

Aquel pequeño virtuoso logró trascender, además de dedicar su tiempo a la docencia es un afamado arreglista, quien durante al menos 28 años representó a Navolato en diversas partes del mundo donde logró destacar por su talento.

Desde joven tuvo la oportunidad de formar parte de diversas agrupaciones musicales de renombre como: la banda Tierra Blanca, e incluso invitaciónes para la Banda Carnaval, El Recodo, La Arrolladora y hasta Julio Preciado. El clarinete lo ha llevado a imponentes escenarios en la Unión Americana como: Washington, Los Ángeles, Tucson, Denver, Miami y Chicago. En todos esos lugares llevó bien puesta la representación de Sinaloa y el orgullo navolatense.

El arreglista asegura que estar en otra nación, y escuchar que te llamen por tu nombre, y digan “el de Navolato” es una satisfacción que eriza la piel.

“La música es un instrumento que cambia vidas porque nutre el alma; saca a las personas de sus vicios, ocupa la mente y el corazón de quienes vagan tristemente. Te ayuda a sobresalir.”, asegura el artista quien ha comprobado que no solo se trata de que “se escuche bonito”, se trata de un sentimiento que se transmite a través de las melodías.

Ahora, Jesús Manuel disfruta de sus días en las aulas. Sabe que hay mucho que enseñar.

En Navolato hay mucho talento y mientras lo hace lo acompaña su saxofón, el clarín o la flauta transversal. Esos que entre clase y clase le arrancan un suspiro y la esperanza de seguir por mucho tiempo siendo “el maestro de música de Navolato”. El que hace de sus notas la alegría de la vida.

LEE: Hay nuevos músicos en Navolato

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