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CuliacánOpinión

Formación de asociaciones y escuelas de paz nueva forma de lucha por las mujeres

Líderes de movimientos feministas en Nicaragua y Campeche son ejemplo de lucha en favor del derecho de las mujeres.

Dos mujeres feministas encuentran en la formación de asociaciones y escuelas de paz la nueva forma de lucha por las mujeres. Sus trabajos asociativos han permitido confrontar problemas sociales en sectores donde hacer víctimas se vuelve un fenómeno común.

Argentina Ivonne Casanova Mendoza, Feminista y Defensora de los Derechos Humanos de las Mujeres México, y Cristina Arévalo Contreras, Feminista y Defensora de los Derechos Humanos de las Mujeres en Nicaragua disertaron en conjunto la conferencia “El feminismo, una herramienta de las mujeres en la construcción de paz”, un evento organizado por el organismo Construyendo Espacios para la Paz, en Culiacán, Sinaloa.

Formación de asociaciones y escuelas de paz nueva forma de lucha por mujeres

Durante su participación, Cristina Arévalo Contreras. (Nicaragua) destacó que los medios de comunicación son muy importantes para desmontar las estructuras de la violencia, y se les debe involucrar para solucionar conflictos. Comentó que en Centroamérica los movimientos feministas de Nicaragua son quienes más le han apostado a una cultura de paz porque se opone a todas las formas de violencia vengan de donde vengan, de hombres, de mujeres contra mujeres, de personas adultas contra niñas y niños y del estado, identificándose como un movimiento que ha tenido como prioridad el cuidado de la vida y la justicia.

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Expresó que para tener mayor penetración en la conciencia del público han utilizado la metodología del teatro cabaret, con lo que convocan a más gente, porque cuando lo hacen con humor, como una muestra callejera, les ha gustado más a los interlocutores y es probable que se sumen al movimiento de la lucha por las mujeres.

La Defensora de los Derechos Humanos de las Mujeres en Nicaragua destacó que en su país han tenido represión, encarcelamiento y exilio de personas por esta causa. Hablan de más de 100 mil personas en el exilio, 130 personas detenidas arbitrariamente.

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En consecuencia, afirmó, empezaron a vincular la violencia del estado con la violencia machista, y empezaron a decir que la violencia machista reproduce dictaduras y que se lucha por el fin de la violencia, que la impunidad existente en Nicaragua reproduce las estructuras de violencia.

Comentó que como reacción el gobierno ha generado represión y el exilio de activistas. También refirió en su ponencia que: muchas mujeres jóvenes y adultas que nunca se habían vinculado con feministas, pero que vieron cómo estaban en las marchas demandando justicia y democracia se fueron sumando al movimiento. Reconoció que en México se ha trabajado mucho en los espacios políticos.

Durante su participación en la videoconferencia, Argentina Ivonne Casanova Mendoza, Feminista y Defensora de los Derechos Humanos de las Mujeres México habló del caso de Chetumal, cómo se han enfrentado a estructuras del ejército y el poder para desactivar la violencia contra niñas, adolescentes y mujeres indígenas ante la instalación de un cuartel militar con soldados que se han relacionado con las mujeres de la comunidad.

En su intervención explicó que durante muchos años las mujeres en México han lidiado con problemas muy graves que no se han reconocido como escenarios de conflicto y de guerra, de violencia social contra la población. Sin embargo, se tiene un antecedente de la época del 2000 al 2010 donde entra el movimiento de la guerra contra el narco.

Dijo que debía haber alertado el dato de que si había guerra contra el narco había un conflicto social de violencia grave que no se estaba reconociendo y visibilizando, en que las mujeres y las niñas estaban siendo víctimas colaterales, hasta que llegaron a ser víctimas protagonistas de esta gravísima violencia.

La líder feminista expuso que a finales de 2010 se hacen observaciones desde el extranjero diciéndole a México que tiene que empezar medidas contra la violencia de mujeres y niñas por incremento de presencia del ejército en regiones, y por el incremento en la desaparición de las niñas, como consecuencia del aumento del crimen organizado.

Comentó que se identificó que en el estado de Campeche había una problemática en las comunidades de Calakmul y Hopelchén, donde la población es mayahablante, compuesta de una gran población de mujeres indígenas mayas y de otras etnias de Chiapas. Puntualizó que a raíz del movimiento zapatista se dio una gran migración de indígenas a la zona y el problema se agravó con la instalación de un cuartel militar.

Dijo que la presencia de soldados en estas comunidades indígenas tuvo un alto impacto en mujeres y niñas, porque los soldados empezaron a relacionarse y aparearse con las niñas, adolescentes y mujeres con las que tienen hijos y abandonan cuando se cambian de zona.

Argentina Casanova refirió que entre esas malas relaciones se descubrió que se tenía un dato muy alarmante, el elevado porcentaje de mujeres que tenían un aborto no institucional; además de los problemas comunitarios de acceso al agua. Y de ahí se plantearon la inquietud de cómo poder contribuir para que haya un proceso de autonomía, conciencia y reflexión en la lucha por las mujeres.

Las primeras iniciativas con más fuerza que desarrollaron fue la creación de la red de defensoras en Calakmul y Hopelchén, y la segunda etapa de Mujeres constructoras de paz”. Donde han adoptado un modelo de participación en el que se reconoce una propuesta o proyecto con retroalimentación de las compañeras de las redes de defensoras para transformar la percepción social.

Entre los cuestionamientos sociales se discutió el tema del matrimonio infantil forzado, el matrimonio como una de entrega desde muy niñas, que es muy natural en el sur de México. Destacó en su ponencia que el matrimonio infantil no solo debe ser eliminado de la norma, sino de la práctica.

Como resultado de estas intervenciones, puntualizó que ya llevan 11 años de trabajo en educación y formación de escuelas de paz, con modelos de educación para la paz, con distintos modelos para compartir y educar, que las niñas y niños trabajen en la resolución de conflictos y el resultado de vivir en una sociedad en paz.

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