Hugo Pacheco trabaja duro para que otros descansen. 2 décadas tejiendo hamacas
En la sindicatura de Villa Juárez, Navolato, Hugo Pacheco Soto ha dedicado más de dos décadas a la elaboración de hamacas. A sus 70 años, este artesano ha encontrado en el tejido no solo una fuente de ingresos, sino también una forma de superar las adversidades que la vida le ha presentado.
Nacido en Navojoa, Sonora, Hugo llegó a Villa Juárez cuando tenía 22 años, en busca de su padre, a quien nunca había conocido. Con el paso del tiempo, echó raíces en este lugar, donde formó una familia junto a su esposa Natividad Martínez Ochoa.
Trabajando en los campos productores de hortalizas en el rudo oficio de jornaleros, juntos criaron a sus ocho hijos, cinco mujeres y tres hombres, quienes han aprendido el oficio de su padre y hoy trabajan a su lado.
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Su incursión en la fabricación de hamacas comenzó cuando observó a otro artesano y notó que era un trabajo rentable, a su alcance, y entonces pensó:
"Algún día ya no voy a poder trabajar en el campo y tengo que enseñarme a hacer algo en casa", recuerda.
En entrevista para Tus Buenas Noticias, comenta que la vida lo llevó a este oficio por un problema de salud, pues una enfermedad en el nervio ciático y tres hernias le impidieron seguir con las labores del campo. Su esposa e hijos ayudan a Hugo Pacheco a hacer sus coloridas hamacas
A pesar de las dificultades, encontró en la fe una fuente de fortaleza.
"Yo ya estaba en silla de ruedas, y el cirujano me dijo que dejara el trabajo pesado de jornalero, que me dedicara a reposar. Mi esposa era la que me empujaba, después me fui apoyando en muletas" y pude recuperar mi caminar. Y así fue como me dediqué a tejer hamacas” cuenta.
"Empecé a ir a la iglesia y rogarle a Dios que me ayudara a hacer algo, porque no recibía ayuda de nadie. Ahora mi familia es la que me apoya, mis hijos también tejen". Todos tejiendo hamacas, un trabajo de paciencia y dedicación que une a la familia
Con su esfuerzo diario, Hugo ha logrado salir adelante, combinando el trabajo en el campo por las mañanas con la fabricación de hamacas por las tardes.
Las hamacas de Hugo se elaboran con rafia o hilo de seda, dependiendo de la preferencia del cliente.
"La gente del campo prefiere hilo de rafia porque es más barato. Es lo que puede pagar la gente del campo o de aquí de Villa Juárez.
Sus creaciones varían en tamaño y diseño, incluyendo hamacas para bebés, niños y adultos. Con paciencia y dedicación, elabora hasta dos hamacas diarias, apoyado por su familia.
El proceso de tejido es completamente artesanal. Hugo utiliza agujas de madera hechas por él mismo y unas tablillas "malleros", que le permiten definir el tamaño de los orificios.
"Es un trabajo laborioso y de mucha paciencia", dice con orgullo. Su habilidad y experiencia han atraído clientes frecuentes, como un empresario restaurantero de Mazatlán que le encarga hasta 20 hamacas cada mes, asegurando así la compra de materiales y el sustento de su familia.
A pesar de los desafíos, Hugo se siente agradecido.
El tejido de hamacas en Villa Juárez es el descanso de otros
"Gracias a Dios no nos ha faltado para lo básico: frijol, huevo, aceite, Maseca y harina". Agradece a sus hijos la ayuda.
Con 40 años viviendo en Villa Juárez, Hugo Pacheco Soto se ha convertido en un referente de perseverancia y talento. Desde su hogar, extiende una invitación a quienes deseen adquirir una hamaca artesanal:
"Aquí estamos para recibir sus pedidos. Gracias a Dios, siempre hay alguien que necesita descansar". Con una manera honesta de vivir, trabaja duro para que otros descansen.