De un pequeño sueño a grandes creaciones. Desde Alturas del Sur, Lizbeth transforma recuerdos en arte
Con el corazón puesto en cada pieza, Lizbeth Figueroa encontró en la resina epóxica más que un negocio

Lizbeth Figueroa tiene 37 años y lleva casi una década viviendo en Alturas del Sur, un lugar que, según sus palabras, la ha recibido con tranquilidad y le ha permitido crecer.
"Vivo muy a gusto, me gusta mucho, a mí me ha tocado muy tranquilo, nunca he tenido ningún problema", cuenta con una sonrisa para Tus Buenas Noticias mientras acomoda cuidadosamente sus creaciones hechas de resina epóxica.
Un proyecto que le llena el corazón
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Su historia como emprendedora comenzó casi por necesidad, pero con el tiempo se convirtió en un proyecto de vida que le llena el corazón. "Yo pensaba que trabajaría en oficina toda mi vida, en algo de lo que estudié, pero la vida me trajo aquí. Nunca imaginé que tendría un negocio así", dice.
Lizbeth es licenciada en Mercadotecnia egresada de la Universidad Autónoma de Occidente, y todo lo que aprendió lo está aplicando en su emprendimiento al que llamó Mis Arreglitos.
Una difícil situación se convirtió en una oportunidad

La idea nació cuando su hijo mayor, ahora de 8 años, empezó la escuela. "Me preocupé mucho porque no sabía quién me lo iba a cuidar y luego le detectaron un problema del corazón, así que tuvimos que viajar para consultas. Por eso tomé la decisión de dejar el trabajo", recuerda.
Aunque quedarse en casa fue un reto, Lizbeth nunca ha sido de las que se quedan quietas. Empezó vendiendo desayunos sorpresa, pero pronto se topó con el mundo de la resina epóxica, que la atrapó por completo.
"No sabía nada, empecé a investigar y me gustó mucho, mucho, mucho… le decía a mi esposo que me comprara el material", cuenta entre risas. Con cuatro mil pesos que él le prestó, empezó a crear sus primeras piezas en octubre y para diciembre ya tenía sus primeros encargos.
Sus creaciones, sus ideas

Lizbeth hace desde llaveros, plumas, separadores de libros, joyeros, hasta recuerdos personalizados para eventos. "Encapsulo cabello, cenizas, dientes, ombligos, mechones, pulseritas... recuerdos únicos que no puedes echar a perder", comenta con respeto y mucho cuidado.
Uno de los trabajos más significativos que le ha tocado hacer fue un encargo con cenizas.
"No sabía si podía hacerlo, era un corazoncito con cenizas de un perrito, con cabellitos de niños, la prueba de embarazo, los ombligos de dos bebés… tienes que tener cuidado porque es algo que no puedes repetir", explica.
Comparte sus conocimientos

A ella le apasiona más trabajar con resina que con velas, aunque también las elabora y ofrece cursos.
"La resina me encanta porque es la incertidumbre de no saber cómo va a quedar hasta que desmoldas. Ves un liquidito, lo pones en el molde, esperas 12 a 24 horas y cuando lo sacas dices: '¡Wow, esto salió de eso!' Eso es lo que me gusta", confiesa.
Además de crear, Lizbeth imparte cursos de resina.
"Doy cursos básicos para hacer llaveros, dijes y plumas, que es lo más pedido. Les enseño las técnicas, cómo trabajar el vinil, las etiquetas, acrílicos… ya voy a cumplir un año dando cursos de resina", dice con orgullo. Su objetivo es compartir lo que ha aprendido y que más personas puedan emprender como ella.
"Mis Arreglitos" es su emprendimiento

Con el tiempo, Mis Arreglitos ha crecido. Ahora Lizbeth tiene mejor equipo de trabajo, herramientas eléctricas y clientas fieles que la recomiendan. "Hay clientas que me piden para el baby shower, para el primer año, y me siguen buscando. Ellas mismas me recomiendan", dice agradecida.
Su esposo ha sido su mayor apoyo. "Él fue el patrocinador, el socio mayoritario, pero ya no… ahora es mi empleado, ¡jajaja! Si tengo mucho trabajo me ayuda, ha tenido que aprender también", bromea.
Una vida equilibrada
Lizbeth trabaja desde casa, lo que le permite estar cerca de sus hijos y equilibrar sus roles.
"Es complicado, pero sí se puede. Tiene sus pros y contras. A veces es demasiado estrés porque quieres hacer todo a la vez, pero la ventaja es que estoy pendiente de mis hijos, ellos hacen tarea mientras yo trabajo", comparte.
Aunque el camino no ha sido fácil, Lizbeth se siente feliz de haber apostado por sí misma.
"Empecé con tres mil pesos y ahora ya tengo una buena inversión. Hay que ser constantes. No lo considero un trabajo porque me encanta hacerlo. Me da para mis gastos y además puedo estar con mi familia", dice con satisfacción.
Una nueva forma de salir adelante
En Mis Arreglitos, Lizbeth encontró una manera de vivir haciendo lo que ama, de crear con sus manos piezas que guardan recuerdos, emociones y momentos especiales. Y lo mejor de todo: lo ha hecho desde casa, con esfuerzo, constancia y mucho corazón.
"Creo que si las cosas se te facilitan es porque así tiene que ser. Cuando pasan las cosas es por algo. Y me siento muy contenta porque tengo mi trabajo y me encanta hacerlo".
Lizbeth es ejemplo de que los sueños sí se pueden moldear, así como la resina epóxica.