Con pasión y valentía, Carlos Mauricio nada más allá de los límites hacía su meta Paralímpica
Carlos Mauricio Ramírez Campaña, apoyado por su familia y personas de gran corazón como el entrenador Óscar Rubio, ha logrado destacarse en la natación, con el sueño de llegar a los Juegos Paralímpicos


Culiacán, Sinaloa.- Carlos Mauricio Ramírez Campaña es un testimonio viviente de determinación y valentía. Desde su nacimiento, enfrentó una de las pruebas más grandes de su vida: una malformación congénita en sus piernas que derivó en la amputación de sus pies a la edad de un año y once meses.
Sin embargo, esto nunca fue un obstáculo para él, sino un desafío que lo impulsó a vivir sin límites.
Carlos Mauricio nada con pasión hacia los Juegos Paralímpicos
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Desde los ocho años, Carlos Mauricio descubrió su pasión por la natación y, con disciplina y entrega, se ha convertido en el único atleta en natación de Culiacán que participa en competencias a nivel nacional.

Su talento y esfuerzo fueron identificados desde la infancia por sus profesores Francisco Alcaraz (primaria) y Oscar Acosta (kínder). Fue este último quien lo conectó con el entrenador Oscar Rubio Uriarte, una figura esencial en su formación, quien lo ha apoyado desinteresadamente, brindándole entrenamiento y motivación.
"A Carlos Mauricio lo apoyé desde el inicio de su carrera. Le enseñamos a nadar en la Escuela de Natación Madeosclen y, desde entonces, ha demostrado una disciplina admirable. Siempre le dije que quería llevarlo a las paralimpiadas, y hoy es una realidad", expresó con gran felicidad Rubio Uriarte.
En septiembre del año pasado, Carlos Mauricio participó en su primera Paralimpiada Nacional en Tlaxcala, obteniendo tres cuartos lugares y un quinto lugar, a pesar de haber competido enfermo de dengue. Su determinación quedó en evidencia, demostrando que su espíritu es más fuerte que cualquier adversidad.
"El desempeño de Carlos Mauricio fue impresionante. Dio el 150 por ciento, incluso estando enfermo. Eso es lo que admiro de él, su entrega y ganas de salir adelante", manifestó el entusiasta entrenador de natación.
Para Carlos Mauricio, la natación es más que un deporte; es un estilo de vida que fortalece su cuerpo y mente. "Desde que conocí la natación, supe que era mi pasión. Es el deporte más completo porque ejercita todos los músculos, mejora la capacidad cardiovascular y respiratoria", comentó el deportista de 14 años.
Su dedicación no se limita a la natación. Asiste al gimnasio para fortalecer su resistencia, forma parte del grupo de jóvenes de la parroquia Señor de la Misericordia y recientemente se incorporó a Cruz Roja Juventud, donde contribuye con su espíritu solidario.
A pesar de su amor por la natación, también sueña con convertirse en ingeniero eléctrico, inspirándose en su papá, quien es electricista.
Su familia, especialmente sus padres Juan Mauricio Ramírez Gómez y Brenda Janeth Campaña Peña, así como sus hermanos Ofelia Susana y Guillermo Antonio, han sido un pilar fundamental en su vida, apoyándolo en cada paso de su trayectoria deportiva y académica.
"Agradezco el apoyo de todas las personas que me han ayudado a cumplir mis sueños, en especial a mi familia y al profesor Oscar Rubio, quien nunca me ha cobrado por mis entrenamientos", expresó con gratitud el admirable atleta, cuyo nombre se ha convertido en sinónimo de esfuerzo y dedicación.
Con una disciplina admirable, dedica dos horas diarias a entrenar cuatro kilómetros en el agua, combinando su intensa preparación deportiva con el compromiso académico en la Secundaria General No. 8 "Jesús Silva Herzog". Su mayor sueño es representar a México en los Juegos Paralímpicos y alcanzar grandes logros en natación.
El anhelo de representar a su país en los Juegos Paralímpicos no es sólo suyo, sino de todos los que creen en él y en su talento. Con el apoyo de su familia, entrenador y comunidad, este joven demuestra que las limitaciones solo existen cuando se deja de creer en uno mismo.
Carlos Mauricio es un ejemplo de superación y perseverancia. Su mensaje es claro: "No se den por vencidos, hay que salir adelante porque se puede. Las dificultades no nos definen, sino nuestra actitud ante ellas."

Su historia demuestra que no existen los límites cuando hay pasión y determinación. Carlos Mauricio Ramírez Campaña nació para demostrar que la vida es un desafío que se gana con esfuerzo, valentía y amor por lo que se hace.
Nos recuerda que el verdadero triunfo no radica solo en las medallas, sino en la capacidad de inspirar y transformar vidas a través del esfuerzo y la pasión por lo que se ama.
Con el respaldo de su familia, Mauricio supera obstáculos y brilla como atleta
Desde su nacimiento, Carlos Mauricio ha contado con un pilar fundamental en su vida: el amor incondicional y el apoyo firme de su familia.
Sus padres, Brenda Janeth y Juan Mauricio, han enfrentado cada desafío con una valentía incansable, brindándole acceso a terapias especializadas y atención médica en el Hospital Shriners en Estados Unidos, donde también recibe sus prótesis para mejorar su movilidad.
Este esfuerzo constante y el respaldo de su entorno han permitido que Carlos Mauricio no solo supere obstáculos, sino que también brille como un atleta talentoso.
“Corre, salta y lleva una vida normal. Estamos muy orgullosos de sus logros”, expresó Brenda, reflejando el impacto positivo del apoyo recibido a lo largo de los años.
La trayectoria de Carlos Mauricio es una lección de resiliencia, pero también de solidaridad. La ayuda de familiares, amigos y personas comprometidas con su bienestar ha sido esencial en su camino.
Brenda recordó con gratitud el apoyo inicial del exalcalde de Culiacán, Jesús Estrada Ferreiro, y del maestro Óscar Rubio Uriarte, cuyo respaldo ha sido fundamental en la mejora del bienestar de su hijo.
"No existen palabras para agradecer a mi familia y a todas las personas que nos han apoyado para brindarle una mejor calidad de vida a Carlos Mauricio", declaró Brenda con profundo agradecimiento.
Con el impulso de su familia y la generosidad de quienes han creído en él, Carlos Mauricio sigue avanzando con determinación hacia un futuro lleno de oportunidades, demostrando que, cuando se tiene el respaldo de los seres queridos, no hay sueño inalcanzable.