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Opinión

La ley seca y las cosas buenas de Culiacán

las cosas buenas de Culiacán

Antes de leer cosas malas de Culiacán por la ley seca que se levantó quiero recordar algunas cosas buenas.

Circula en las redes sociales un escrito que tiene que ver con la Ley seca y las cosas buenas de Culiacán, de esa ciudad a veces tan convulsionada, pero que tanto queremos. Culiacán tiene muchos promotores espontáneos y hasta anónimos, que hacen su mayor esfuerzo reflexivo para explicar lo que somos. Te presentamos una de esas reflexiones, tan sinaloense como genuina, tan irreverente como real.

“Cuando pienso en Culiacán yo si sonrío, porque elijo a mi estado terco de corazón, que no usa más despertador que el canto de un pitijui y la hora correcta es “ya que se meta el sol”.

las cosas buenas de Culiacán

Pienso en mi ciudad que no ha podido frenarse porque nuestro estado es de primera necesidad. Agrícolas, campos pesqueros, ganadería, transportes, y cientos de negocios que no han parado por su necesidad. Ahora que lo pienso, todo México le debe algo Sinaloa, aunque sea a su crédito Coppel pero le deben.

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Siempre platico de nuestros buenos récords el aguachile más grande del mundo y todas las veces que hemos apoyado a otros estados en sus desastres.

Recuerdo que para enviar la ayuda en aquel huracán a Los Cabos y en el terremoto de la Ciudad de México lo más difícil era encontrar dónde guardar tantas cosas.

las cosas buenas de Culiacán

Y que me dicen cuando nos inundamos, nosotros nos rescatamos solitos. Que tal aquellos locos que usaron sus lanchas para mover gente en algunas calles, y la gente de los jeeps rescatando y sonando soundtrack a Chalino Sanchez.

Y qué me dices de personas como Gonzalo Rea y Miguel Taniyama, que pusieron su centro de acopio y además alimentaron a la ciudad con sus platillos. Vaya la gente creyó más en ellos que en las estrategias de gobierno.

Recuerdo que la gente se juntaba en la Lomita para ir a limpiar, escoba, pala y recogedor en mano eran cientos y cientos de jóvenes limpiando la ciudad, prácticamente en cuanto dejó de llover.

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Culichis limpiando el zoológico que se llenó de lodo, el parque las riberas, sus negocios, casas y las empresas en donde trabajan. Todos llenos de lodo y agua, de seguro los japoneses hablan de nosotros “mira a estos vatos, al día siguiente manguerearon toda la ciudad”.

Que tal el padrecito del templo del Carmen, que invita a comer a quien necesite un plato, todos los días a la 1 pm.

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Sé que han pasado cosas malas como aquel jueves negro, pero así nació “Culiacán Valiente” y después “Culiacán Comparte”. Que tal el Banco de Alimentos de Culiacán y la labor de Cáritas Diocesana, y muchos otros organismos, asociaciones y personas que nomás andan viendo donde ayudan.

Tercos, apasionados y jalados. Peleoneros como niño de primaria de esos que terminan siendo más amigos, un poco silvestres sí. Es que andamos más tiempo descalzos, conectados con el mar y el campo. No importa si eres rico o pobre aquí todos sabemos preparar mariscos, vegetales, carnes o pollos. Es más, nuestra comida a veces es igual a la de otro estado, pero como es de aquí es más chingona y pa´ muestra el pollo asado y los tacos gobernador.

Somos simples, ruidosos como chanates, brutalmente honestos a veces sin filtro. No estamos enojados así hablamos porque todo nos emociona. No tenemos señoras, tenemos Tías porque si es mamá de un compa tuyo, es tu tía. Nacimos siendo familia sin saberlo.

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Ojalá estos días no nos gane la calentura de tomar sin responsabilidad, de hacer largas filas y tumultos para comprar un six. No se acabó la cheve cuando la prohibieron, menos ahora que ya la permiten. Así que tranquilo mi culichi, acuérdate que el virus tiene forma de Guachapore, esas chingaderas se pegan a ti y ni cuenta de cómo fue.

Ponle orden y prioridad a tu salida el día de hoy. No regreses con ese Corona-Guachapore a tu casa y contagies a otros”.

Hasta aquí el escrito anónimo. Tan sinaloense como genuino, tan irreverente como real, tan elemental como útil. A propósito de la Ley seca y las cosas buenas de Culiacán, pasaremos este temporal y seremos más fuertes.

Anónimo/J.F.Sotomayor

Una buena historia tiene el poder de cambiar una vida. Ayúdanos a llevar una oleada de bondad a tu ciudad.
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