El transporte público y el derecho de los peatones

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COLUMNA Reflexiones de un aspirante a buen vecino

Esta semana, en la que el ambiente de Culiacán se compuso de una mezcla de humedad por las primeras lluvias fuertes de la temporada, de la novedad de la actualización de la tarifa del transporte público y de la polémica por la instalación del primer paso que trata de darle prioridad al peatón y no al vehículo en el malecón, fue muy movida.

En medio de todo esto que narro, el día de ayer, en un momento de inconciencia, me bajé al cajero automático del banco dejando mi vehículo en franja amarilla, observándolo a mi regreso jalado por una grúa rumbo a las instalaciones de tránsito municipal. Por este hecho, el día de hoy conservo conmigo dos cosas: una lección para respetar los espacios de nuestra Ciudad y un recibo oficial de tesorería municipal número B2894585 por el que pagué mi multa.

La combinación de estos sucesos provocó en mi la siguiente reflexión: ¿Moverse de un lado al otro de nuestra Ciudad implica un alto riesgo y costo? ¿Podríamos mejorar nuestros esquemas de movilidad en Culiacán?, ¿Somos rebeldes sin causas para conducir y atender las reglas de tránsito Culiacán?.

¿Somos la Ciudad con el más deficiente y caro sistema de transporte público?, ¿Hasta qué punto en Culiacán preferimos el automóvil por encima de subirse a un camión urbano o trasladarnos caminando o en bicicleta?, ¿Hasta qué punto arriesgamos nuestras vidas cuando pasamos caminando una calle o avenida en la que el carro es el rey del espacio público?.

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Como ya se ha comentado en otras entregas, Culiacán sigue siendo el campeón cuando de siniestros viales se trata y se trabaja día a día para revertir esta negativa tendencia. ¿Qué pasa en el mundo y en otras ciudades cuando de estos temas se trata?.

Empecemos con los costos y la calidad del servicio de transporte público para contextualizar. Ahora en mayo pasado, el Deutsche Bank hizo su tradicional publicación de Mapping the Worlds Prices, algo así como indagando los precios a nivel mundial por su traducción al español. Ahí se ilustra qué tanto cuesta un boleto promedio al mes en varias ciudades del mundo.

La Ciudad con el menor costo a nivel mundial es Buenos Aires, Argentina con $72 pesos a la semana, seguido de Mumbai en la India con $78 pesos en el mismo periodo, luego la Ciudad de México con $94 pesos, Nueva Deli en India con 109 pesos y Praga en República Checa con $116 pesos cada 7 días. En Londres, Inglaterra, la ciudad con el costo más alto del mundo, moverse en transporte público por una semana vale $853 pesos mexicanos.

En diciembre pasado, el lugar del país con el precio más elevado por abordar el transporte público estaba ubicado en Baja California en ciudades como Mexicali y Tijuana con un costo de hasta $15.50 pesos por viaje, lo que puede generar un costo promedio por semana de poco más de 300 pesos. Monterrey está muy cerca de estos costos. Ninguno de estos 2 casos se destaca tampoco por ser los de mayor calidad en el servicio.

Sin duda, Culiacán está en evolución como también el mundo. Se actualiza la tarifa del servicio público y se prueba un paso peatonal que tiene todavía muchas áreas de mejora, en una misma semana.

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Los automovilistas se colocan de un lado de la polémica y los transeúntes del otro como sí se tratase de un ring de lucha libre, así como también los usuarios del servicio público y los concesionarios del mismo. No somos, en ninguno de los casos, el peor de los ejemplos. Pero si somos, sin duda, una Ciudad discutiendo sobre el deber ser.

Les confieso que me gusta que así sea. Que se polemice, que se debata, que se argumente, que se lleve tu carro la grúa, que se diga que se puede mejorar. Si todo esto es porque al final lo que resultará es que la Ciudad es de todos, bienvenidas estas discusiones.

Es normal que haya diferencias de opinión en una cultura que ha puesto al vehículo por encima de todo. La nueva Ley de Movilidad dice que el nuevo rey es el peatón. ¿Cuánto tardaremos en llevarlo a la práctica?.

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Moverse en Culiacán en medio del intenso calor y de los cuerpos de agua que dejan las lluvias no es fácil ni a pie, ni en carro, ni en camión y mucho menos en bici. Lo que sí es fácil, en medio de esto, es echarnos culpas mutuas.

Vamos pasando de las culpas a las propuestas y de los enojos a los acuerdos. Vale la pena, la Ciudad es de todos.

Y tú, ¿qué propones para mejorar la movilidad en Culiacán?.

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Miguel Calderón