Las compras caras de Hernán Cortés por Altata y Culiacán

Hernán Cortés por Altata

La comida era para evitar que los colonos de La Paz siguieran muriendo de hambre y causó más muerte a los hambrientos

La segunda expedición organizada al Mar del Sur en la conquista de Las Californias tuvo toda clase de desventuras. El desierto y la hostilidad de los nativos pusieron en riesgo la vida de los colonos en la Santa Cruz (La Paz) que morían de hambre. Eso motivó que, preocupado, viajara Hernán Cortés por Altata para comprar provisiones en la Villa de San Miguel de Culiacán, resultando muy caras y mortales.

El historiador Francisco López de Gómora (Historia de la Conquista de México) describe que el contingente que llevaría Hernán Cortés a California estaba formado por 300 españoles, 37 mujeres y 130 caballos… y embarcose… con la gente y caballos que cupieron… el 15 de abril de 1535. Se precisa que 3 días después salió Cortés de Chametla (Sur de Sinaloa) al mando de otra flotilla llevando caballos y soldados. Y dejó de capitán a Andrés de Tapia con los que se quedaron.

Por el mal tiempo llegaron al puerto de Santa Cruz (La Paz) los días del 3 al 10 de mayo de 1535 y levantaron actas de la toma del puerto legalizando el territorio para España. A los días Cortés mandó las 3 naves para que trajeran las provisiones y la gente que se había quedado en Chametla, pero una tormenta los desvió al norte, refugiándose en lo que parece ser la boca del Río Fuerte.

Hernán Cortés por Altata

Cuando el barco “Santo Tomás” llegó a la Santa Cruz, Hernán Cortés se regresó en él, en busca de las embarcaciones perdidas. Se hizo acompañar en el barco de 70 hombres, herreros con fragua, carpinteros y calafates.

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Precisa el historiador López de Gómora, que después de navegar cierto tiempo, el “Santo Tomás” se encontró una mañana en la costa sinaloense, aparentemente en un lugar cercano a la desembocadura del Río Culiacán, metido en unos arrecifes o bajos que no sabía por dónde salir ni por donde entrar…

Se describe que fueron auxiliados por el piloto Antón Cordero del “Santa Águeda” que estaba encallado en una ensenada, y tenía 2 meses en la región. Él los condujo a la Villa de San Miguel, al límite del puerto hoy conocido como El Robalar, en Las Arenitas.

Las compras caras de Cortés

López de Gómora nos presenta una lista de productos comprados y los precios caros.

Compró en San Miguel, diecisiete leguas de Guayabal, que cae en lo de Culiacán, mucho refresco y grano, costole cada novillo treinta castellanos de buen oro, cada puerco diez, cada oveja y cada fanega de maíz cuatro…

Las 17 leguas de El Guayabal (Altata) a San Miguel (De Culiacán). Al interior de la bahía de Altata, la barra arenosa que la separa del mar tiene 41 kilómetros. La distancia de la actual boca (de la Tonina) a la comunidad de El Navito (Eldorado), donde se estima que estuvo la Villa de San Miguel de Culiacán, tiene 58 kilómetros en línea recta, con las curvas y malos caminos pudieran ser las 17 leguas (82 kilómetros) citadas.

Hernán Cortés por Altata

El “castellano” fue una moneda de oro acuñada en España en el siglo XIV, se le llamó “Peso de oro”. Significa que cada becerro grande (novillo) costó 30 pesos de monedas “de buen oro”.

La fanega es un cajón rectangular de madera para medir. En España una fanega de maíz equivale a un cuarto de carga, es decir: unos 45 kilogramos de maíz. En la Villa de San Miguel, Hernán Cortés pagó 4 monedas de oro por cada costal de maíz.

Cada puerco fue pagado en 10 monedas de oro. Y cada oveja costó 4 monedas de oro.

¿Por qué los precios caros?

El historiador Francisco López de Gómora cita que: en San Miguel, lugar cercano al puerto del Guayabal, en el que ya había cultivos y ganado, los compró muy caros para llevar alimento a los hambrientos que quedaron en Santa Cruz.

Existen dos razones históricas que motivaron el precio caro. La primera es que la Villa de Culiacán estaba recién establecida (29 de septiembre de 1531) por cumplir 5 años de fundada; por tanto, había escases. La cría de ganado y los cultivos apenas estaban en expansión.

Desesperado Hernán Cortés visitó la Bahía de Altata

La segunda razón, Hernán Cortés no podía esperar más buscando en otro lugar, tenía hambre la tripulación, pero los españoles dejados en la Santa Cruz ya estaban muriendo de hambre.

Afirma Gómora que, cuando Cortés y sus hombres regresaron a la colonia de Santa Cruz, …ya habían muerto de inanición más de cinco colonos, muchos de los cuales ya no podían buscar mariscos en la playa o pescar, o buscar hiervas comestibles en el campo, y después otros fallecieron por el exceso de comer.

El historiador Bernal Díaz del Castillo (Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España) es más específico y afirma que: habían muerto de hambre y dolencias 23 hombres de los que estaban con Cortés, y muchos más estaban dolientes y maldecían a Cortés y a su isla y bahía y descubrimiento”, porque en aquella tierra no había maíz y sus naturales “son gente salvaje y sin policía, y lo que comen son frutos de lo que hay entre ellos y pesquerías y mariscos”.

La comida comprada en San Miguel de Culiacán mató a los hambrientos

Bernal Díaz del Castillo describe un momento más dramático… y comieron tanta carne los soldados… que se murieron la mitad de los que quedaban…Y por no ver Cortés delante de sus ojos tantos males, fue a descubrir otras tierras, y entonces se toparon con la California, que es una bahía…

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Juan Francisco Sotomayor

Licenciado en Ciencias de la Comunicación.
Coordinador de Redacción.
Premio nacional: “Reconocimiento a la Conservación de la Naturaleza 2012”