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Descubre el misterio del habla sinaloense

habla sinaloense

Todos los hablantes tienen el propósito de identificarse con valoraciones culturales, y Sinaloa lo hace a su manera.

El significado del habla sinaloense ha causado polémica debido a su creatividad al momento de hacer referencia a situaciones o características de las personas. Entonces, para que te ‘abitaches’ te compartimos la reseña de un libro para que entiendas el por qué de la evolución del habla de Culiacán, y obtengas más respuestas sobre vocablos de Sinaloa.

En el libro “El habla de Culiacán”, Everardo Mendoza Guerrero comparte que el dialecto de la ciudad norteña y capital sinaloense, toma como fuente principal la dialectología de los años setenta y la interpretación de la lingüística contemporánea, que considera variables sociodemográficas como el sexo, la edad y el nivel de estudios.

De ahí que las pronunciaciones rurales que antes fueron tomadas como ‘rancherismos’, ahora son reconocidas por los hablantes como parte innegable de su personalidad lingüística. Por lo que Mendoza Guerrero afirma que “una de las bases para la configuración actual del habla de Culiacán es este proceso de ‘urbanización’ de las hablas rurales”.

A su vez, Everardo Mendoza ofrece una sencilla síntesis para caracterizar el habla culiacanense (pp. 226-227): “Si quisiéramos reducir a unas cuantas palabras la caracterización lingüística de los culichis, eso a lo que tanto gustan acudir quienes buscar una identidad diferenciada a toda costa, podríamos decir que tienen una ch intermedia entre nortea y central, una j no muy rasposa y una s que es cualquier descuido se diluye pero no llega a perderse con tanta frecuencia como en la costa del Golfo de México;

que tienen formas coloquiales que no son privativas del dialecto pero que dan esa impresión por su abundancia, como la calor, venistes o váyamos, que tienen plazuelas, copechis (luciérnagas) y cachoras (lagartijas) para orgullo regional, pero que comparten mucho más de lo que creen con el resto de las variedades del país, pues las diferencias son muy sutiles”.

De este modo, la obra tiene el objetivo de convertirse en una “referencia académica sobre las hablas culichis, que sea aprovechable por dialectólogos, sociolingüistas y lexicógrafos como marco de referencia para investigaciones sobre el español mexicano general, del norte del país, y del estado de Sinaloa en particular”.

Además de acercar al público que desea comprender mejor la identidad cultural sinaloense mediante el contraste de este dialecto con la norma mexicana y las hablas vecinas en el noroeste.

Diccionario del Léxico Regional de Sinaloa

El catedrático de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) ha dedicado su vida al estudio del habla sinaloense, desde la fonética: cómo articulan los sonidos, su tono “cantadito y golpeado”, además del léxico y palabras como “bichi”, “colti”, que distinguen la forma de hablar de los originarios de la entidad en comparación con otros estados de México.

En entrevista para la Agencia Informativa Conacyt, el doctor Everardo Mendoza explicó por qué el sinaloense habla como lo hace. Se dice que el sinaloense habla “muy golpeado”, que aún eso hay que estudiarlo, pero son las palabras las que distinguen a los sinaloenses.

Generalmente quienes conocen algo acuden a palabras muy raras, de origen indígena local, a palabras arcaicas supuestamente o a palabras rurales para distinguirse. Hay palabras muy distinguidas, como “bichi”, “cochi”, “colti”, etcétera; pero hay muchas otras que no son tan conocidas, pero que son más socorridas que esas, y que los hablantes no las toman en cuenta porque les parece que son del español, y sí, son del español y pasan inadvertidas.

Lee: Palabras del glosario Sinaloense, para que no te escames

Agregó que es difícil decir que es una generalidad en todos los municipios de Sinaloa. Fuera de la entonación, de decir que el sinaloense habla “muy golpeado”, hay otras respuestas que dar. Cuando uno dice que el hablante sinaloense habla “golpeado”, no es verdad; no es en todas las zonas.

Si nos vamos, por ejemplo, a Mazatlán o a Escuinapa y El Rosario, ahí no hablan tan “golpeado”, hablan más “cantadito”, como dicen los del centro y norte. Nuestros paisanos del sur no los meteríamos en el norte. En Los Mochis dicen que nosotros hablamos “cantadito”, eso es relativo. Cuando a uno le preguntan cómo hablan los del norte, dirán que hablan “golpeado”, y viceversa, que hablan “cantadito”.

Vocablos sinaloenses

Si los ponemos en el pentagrama, vemos que hay ascendencias y descendencias, como si fueran notas musicales, donde concluye un tono en la voz, es la manera en que uno habla. En la construcción de una oración, también le damos un énfasis al habitante de una región.

Everardo Mendoza señaló que existen palabras o frases que los sinaloenses utilizan de forma distinta a otras regiones.

Hay palabras que compartimos, por ejemplo, he estado trabajando en la revisión del diccionario. El sinaloense dice mucho “un paro”, y esto se comparte mucho con otras partes del país, para referirse a “hacerle el paro” a alguien, es decir, refiriéndose a un favor.

Eso se comparte, no es sinaloense, pero cuando alguien dice, por ejemplo, “se puso con fulano de puro paro”, eso sí es muy sinaloense, “el paro” como mentira, eso es sinaloense. “El paro” es utilizado como una broma, en el sentido de estar consciente, sabiendo que no es verdad, indicó en la entrevista.

Lo anterior se debe a que todos los hablantes tienen un propósito de identificarse con valoraciones culturales. Tiene su manera de ver las cosas, y tiene que ver con su valoración como hablante, como ciudadano. Nosotros, por ejemplo, compartimos el vocablo “plazuela” como vocablo sinaloense.

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No tenemos otra palabra para asignar el espacio que está en los pueblos y en las ciudades, que tiene un quiosco, jardines, bancas, y a las que uno va a echar el mitote, que es punto de encuentro entre las personas; es decir, no tenemos una clasificación, como decir: el zócalo principal, el jardín central; decimos plazuela a todo, aunque sea un pequeño jardín, con tres árboles en un pueblo, es la plazuela, o la “plazuelita” o la “plazuelota”, pero “plazuela” es el nombre para significar nuestros espacios; eso es sinaloense, y es español, y nunca sale como una forma sinaloense, porque como es del español pasa inadvertido.

Las palabras tienen que ver con el valor cultural, la historia; son formas que se van acuñando entre los propios hablantes y que nunca hay una intención entre los hablantes de diferenciarse, pasa espontáneamente. No es que diga ‘vamos a elegir estas palabras’, porque los acuerdos son espontáneos, involuntarios, que se van dando entre una comunidad y tiene que ver con la historia, cómo se construyen las ciudades y los pueblos, y hay que estudiar eso.

Y ahora, ¿qué opinas sobre las palabras sinaloenses?

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